viernes, 17 de noviembre de 2017

Noche entre las ninfas

La visión de ella desnuda en cuclillas........



Escondida entre los árboles, con la mirada desafiante me paralizó.
Estaba nadando, en aquel rincón perdido en medio de la nada, mi ropa cuidadosamente doblada entre unos matorrales, el agua transparente dejaba ver mi desnudez, cristalina y fresca, los rayos de sol, habían abrasado mi cuerpo y la sensación era agradable....
Miré distraído hacia la orilla de aquel pequeño lago natural, rodeado de árboles altísimos, en medio del silencio roto por los silbidos de aves parlanchinas, el reflejo de la luz brillaba como cuchillos afilados a través de las hojas danzantes, semicerraba los ojos, desfigurando un tanto la escena y fantaseando.

Siempre me han fascinado las luces y las sombras pero los centelleos marinos me hipnotizan, esos brillos se mezclaron con su imagen de ninfa salvaje, creando una fuerza de ultramundo como un telón que anuncia una obra excelente....en esos momentos presagias, que lo que viene, va a ser sorprendente, de momento estaba ahí agachada, desnuda, en cuclillas, mirando con la vista pérdida, entonces surgiendo en medio de la presión del silencio se produjo el milagro, un momento de catarsis de unión con lo sobrenatural. 
La belleza de un instante fugaz que nunca volverá pero será sustituido por otro. Hasta las motas de polvo, suspendidas en el aire, como espejos vibrantes devolviendo la amplitud de los rayos, como las luces de los focos de un escenario, absorven mi atención, quisiera tener el poder de retener está visión, seguramente es una alucinación provocada por el cansancio, de modo que seguí mirándola entre curioso y desafiante esperando que se desvaneciese.-Es mi rincón y tú lo has descubierto ahora.-Vaya, eso mismo iba a decirte yo, pensaba que era solo mio, bañarme rodeado de esta soledad, de este silencio, mirar las formas de las nubes, perderme con las ondulaciones de las hojas por el viento... -Pues tendrás que compartirlo si no te importa. 

Nadó hacia mi, se movía agilmente y se acercó, ahora en su cara se dibujaba con la mueca del inicio de una sonrisa, una mueca graciosa que abría un portal hacia sus profundidades.



-¿Te podría pedir algo?
-Depende.
-Es mi cumpleaños y tu representas el único hombre al que tengo acceso en mucho tiempo y no se cuando volverá a pasar eso.
¿Te importaría besarme?
Me quedé atónito, mientras me hablaba, había depositado una mano, que resbalaba mojada por mi antebrazo, más bien parecía una caricia. Sentí un estremecimiento.

La besé suavemente en los labios, noté el sabor dulce del agua del remanso y el sabor y la tibieza de su lengua, otra vez los tintineos brillantes sobre el agua y las motas de polvo brillantes, parecieron unirse en aquel beso delicioso, me parecía estar rodeado de luces y diamantes.......