sábado, 25 de noviembre de 2017

La única mujer soñada, tú.

Cada vez que te leo y prometí que no lo haría, te imagino mientras el tiempo se detiene y me dice adiós con educación infinita, entonces mis labios se van transformando en un río reseco en mitad del desierto, al que el sol acaba por acartonar por completo hasta dejarlo como una gigantesca grieta en un árido paisaje, que el viento terminará por erosionar, soy como la tierra seca que queda exhausta después de los cultivos y necesita absorber el agua de las gotas de lluvia, mis labios necesitan de los tuyos si no quieren morir.

Una mirada lanza un anzuelo a ese mar que es el terreno que pisas, en el que tu eres el manjar que añoro, mi mirada queda anclada en las curvas interminables de tu cuerpo, con las redes del eros intento rescatarte de la inmensidad del océano, pero tú te me escapas una y otra vez y vuelves al profundo azul. Tus largas piernas van transformándose en la cola de sirena que se arquea una y otra vez y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.


Ahora estoy hipnotizado. 

Me acaricias con tus guantes de seda pura, como tu manceba sangre de mujer enamoradiza, pero me doy cuenta de que no llevas en tus manos más que tu piel suave de flores del paraíso, acercas tu rostro al mío y noto que mi cuerpo se yuxtapone frente a un volcán en erupción, eres puro calor, mi sangre hierve al son del fuego lento que es el beso que me regalas. 


Un beso, me lo debías.
¿Te acuerdas? 

Tus delicados labios ya sueñan sobre los míos. El suelo se quiebra y las paredes de la habitación estallan para transportarnos a un vacío de color blanco, todo blanco, donde tú y yo flotamos, vagando sin rumbo, y nos zambullimos en la infinidad de los siglos, perdiéndonos en el polvo sin fin de los milenios, diluyéndonos en la inmensidad de los millones y millones de años en los que nuestro amor perdurará. 


Perdurará para siempre. 

Pues el tiempo contigo se ha detenido, ha parado, ya que ha derramado lágrimas de plata al ver que los sueños de un hombre enamorado se han hecho realidad. Pero el hombre enamorado no ha hecho más que soñar que estaba soñando, se despierta como tantas otras veces de su doble sueño, llorando desconsoladamente como dicta la malvada frustración que sufre. Tal vez un día tantee su pecho con la mano y descubrirá que su corazón ha implosionado en mil pedazos, en cada uno de los cuales ha quedado patente un pequeño fragmento, una leve impresión, una pequeña marca de aquél beso que un día, la mujer de sus sueños le regaló.

1 Asuntos :

Mag dijo...

No es que sea bello... es que es una caricia que se va adentrando... visualizando...

Un beso.