domingo, 26 de julio de 2009

Aquel pequeño supermercado en la pequeña localidad de Riccione se había convertido en un renaciente negocio, cualquier tipo de mujer era abordada por apuestos caballeros, con una educación y generosidad que se salía de lo normal, se convirtió hasta en un hábito que los carritos repletos fueran costeados por tan altruistas personajes. Como es lógico el número de mujeres aumentaba día a día y por tanto la compra diaria se fue convirtiendo en una competición carnal, dichas mujeres ya se presentaban con pronunciadísimos escotes y faldas cada vez más exiguas ..... Jairo, nunca pensó que iba a cambiar su vida de tal forma, al comprarse a los 15 años, aquel clásico 'Ars Amandi' de Ovidio, le abrió los ojos y la mente, los ejemplos prácticos de comportamiento que allí figuraban le ayudaron a vencer su timidez, a partir de ahí sus dotes de observación, tres años como socorrista en una playa le dieron gran soltura, su trabajo como relaciones públicas en una discoteca, lo convirtieron en un auténtico especialista, sus evoluciones le convirtieron en una autoridad incuestionable en el difícil arte de la seducción femenina, llegó un momento que tenía tan automatizados sus movimientos, que seducía a las mujeres en cualquier lugar y circunstancia, entierros, bodas, tediosas esperas en alguna oficina o en la visita médica, al margen de su estado civil.
Al correrse la voz sus amigos, le pedían consejos que siempre eran acertadísimos y afortunados:


  • Analizar el terreno

  • Estudiar la colocación, siempre avanzar lo justo, ni lejos, ni cerca

  • No rendirse, un 'no' no siempre es un 'no' (aunque a veces si)

  • Abrir siempre la puerta

  • No interrumpirlas cuando hablan (aunque apetezca)

  • Acercarles la silla a la mesa

  • Recordar todas sus fechas importantes y mandarles flores, siempre con una tarjeta.

  • Regalar flores y pequeños obsequios (no son regalos son deseos y hacérselo saber)

  • Utilizar las viejas formas del galanteo clásico

Se modo que nuestro amigo descubrió tambien el difícil arte de enriquecerse rapidamente, eligió esa población para iniciar su pequeño negocio, por el módico precio de 1.500 € y dos días se ofrecía un curso completo de 2 días, con resultados garantizados, el precio incluye el alojamiento, y los secretos más bien guardados.

Su publicidad solo indica:


"Academia Amatoria Jairo

El curso es fundamentalmente práctico. Hacemos dos horas de teoría y el resto se lleva a cabo sobre el terreno. Se harán prácticas en diversos escenarios:

Discotecas. Bares. Playa. Supermercado.

Monitores cualificados harán primero una demostración. Resultados garantizados".

Lo verdaderamente interesante de esta historia es que paralelamente Jairo montó otra academia en una población cercana solo para mujeres 'El Arte de dejarse seducir', en el precio se incluye un viaje organizado a Riccione.

jueves, 23 de julio de 2009


Siempre que veo este video me quedo con la mente en blanco, embobado, tiene algo que me engancha, siempre que relacionas un tipo de musica con algún tipo de actividad en este caso surf, colegas, mar, viajes, por eso estos bailes improvisados nos recuerdan escenas de deportes extremos.

"Give It Away" es citado como uno de los trabajos más reconocibles de la banda. En él aparecen los cuatro integrantes de Red Hot Chili Peppers, como hombres de plata semidesnudos, bailando salvajemente en un desierto, filmados en blanco y negro. Faunos irreverentes, imágenes demoniacas, ropas extravagantes y cortes y peinados excéntricos. Por supuesto es una de mis bandas favoritas.

Ahondando en Internet descubrí que la filosofía detrás de la letra tiene su origen en una conversación que Kiedis mantuvo con Nina Hagen, respecto al altruismo y a lo insignificante que eran en su vida las posesiones materiales. El significado de la letra "give it away" puede interpretarse como "dalo".

Si quereís ver el video con calidad
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sábado, 18 de julio de 2009


Reunión de trabajo a media tarde.
Dos horas interminables de reunión, tensión en el ambiente, agotamiento mental, la empresa no es viable, contención de gastos, nadie es imprescindible, es decir que para que la empresa funcione, algunos sobramos, hay que trabajar duro para rentabilizar este proyecto, etc. etc.

La atractiva secretaria, trajo unos bocadillos y unas cervezas para distensionar el ambiente. Mientras movía la mandíbula con desgana, se me escapó una mirada, intenté disimular, pero una sonrisa, demostró que había quedado en evidencia, estaba distraido con ese triángulo oscuro que se formaba a través de su falda ligeramente subida, a través del vidrio de la mesa.

Mi mente flotaba dispersa intentando adivinar el color y forma de su ropa íntima, ¿cuál sería su color favorito?.



¿Estaría conjuntado con el resto de su indumentaria? Ocurrencias obscenas, pero relajantes, de modo que propiné un trago largo a la cerveza y mientras su frio sabor inundaba mi garganta, inesperadamente cruzó las piernas, me dió morbo pués esto significaba que a pesar de su indiferencia, estaba pendiente de mi mirada extraviada.
Pude percatarme que no usaba ropa interior… me ruboricé al descubrir que miraba atentamente mi reacción, mi cara debió delatarme, pensé que cerraría las piernas al sentirse observada, hizo justo lo contrario, parecía empeñada en que no acertara ni una pauta de su seductor comportamiento.
Me excité muchísimo, pero lo disimulé, cruzando mis propias piernas para abortar los efectos de la excitación, otro trago, esta vez mirando solo el botellín, concentrándome en descifrar su etiqueta.




Desde luego no iba a permitir que se notaran mis debilidades por las piernas de la 'secre'.
Cuando todos entraron en sus despachos colindantes, quedamos a solas en la sala, me ofrecí a ayudarla a recoger los restos del almuerzo, se paró frente a mi…


Me estaba tentando, con una franca sonrisa, mirando descaradamente hacía mi entrepierna, como se abultaba mi 'paquete' al compás de sus movimientos, sabiendo que estabamos relativamente solos en la sala de reuniones.


Notó mi nerviosismo, se sentó a mi lado, surgió una superficial conversación, acerca de lo bien que escribían los bolis 'bic' de última generación, lo bien que se adaptaban en la mano, sobre la suavidad de los nuevos tipos de folios, lo bien que queda la tinta azul sobre el papel blanco, era excitante comprobar como esa conversación metafórica fluía sin parar, el tono de la voz eran deliciosamente suave, con las palabras lentas y sensuales que se interrumpían por momentos, lo que nos obligaba a acercarnos, sustituyéndose a veces por largos intercambios de miradas, su perfume empezó a invadirme, eso me recordó la ausencia de ropa interior, un hecho que me costaba olvidar. Entonces sentí un dolor aprisionante, abrí las piernas para liberarme un poco, me gustó comprobar como la vista se le quedó fijada en la pirámide incipiente, que se había formado en la base de mi entrepierna, con la tela de mis pantalones claros de pinzas, ella no podía apartar la vista, dejé que el 'asunto' creciera, hasta que el mastil enhiesto dejó toda la salvaje evidencia al descubierto, rozaste con el dorso de tu mano mi entrepierna en un gesto aparentemente improvisado, devolví el cumplido táctil acariciando sus rodillas desnudas, eran muy suaves y estaban sudorosas.




Estabamos disfrutando en este juego, ajenos al peligro, sería muy embarazoso que el jefe viera a sus 'prescindibles' empleados, jugueteando con la falda de la secretaria de dirección, en lugar de estar trabajando con ímpetu, angustiado por la terrible crisis.

Era verdaderamente emocionante, que en cualquier momento alguien pudiera salir de su madriguera, nuestra conversación en doble sentido, seguía hasta que ella decidió subir un peldaño.
Con un hábil movimiento de manos, como si se arreglase la blusa, sacó sin que me diera cuenta los pezones de su sujetador, de modo que entre la sutil tela blanca de su blusa, sus pezones oscuros se transparentaban solo cubiertos por el fino tejido del tejido que transparentaba su forma y su color amplificando su efecto erótico




Confieso que al verlos ahí atrapados, bastantes veces los había imaginado, en estas tediosas y calurosas tardes de verano.

Se levantó de mi lado, estaba claro que quería ver formarse una 'carpa' de dimensiones aún mayores, avanzó varios pasos, siempre hablando en voz alta cosas sin interés, que hicieran creer a los de adentro que nada sucedía en la sala. Fue estrategia pura, te giraste a recoger una goma de borrar, me obligaste literalmente a ver el comienzo de tus glúteos, desde mi comprometida perspectiva.

Al darte la vuelta, estaba empitonada, sus pezones estaban totalmente erectos, convertidos en grandes chupetes que ansiaban ser saboreados.
La tensión erótica era cruel e insostenible. Lo notaba por el temblor en su voz y por el de la mía.

Luego lentamente y sin dejar de mirarme, metió una mano bajo su falda, sacó un dedo, brillante inundado de sus propios jugos lo metió en su boca y sonriendo pícaramente me preguntastó:

-¿ Te gustaría probarlo?

Apoyado sobre los talones y las piernas abiertas y extendidas, aquello fue detonante para que, de una forma traicionera la silla y sus malditas ruedas salieran disparadas, dando con gran estrépito contra una cristalera, la impresora laser se desplomó, al caer explotaron las lámparas con un fogonazo impresionante, mientras intenté agarrarme en la esquina de una mesa, con las carpetas de clientes preferentes, que se vinieron al suelo conmigo, doblándose, abriéndose y enterrándome entre fichas de información ahora totalmente desclasificada, me olvidé que la 'tienda de campaña' seguía ahí, casi sin poder reaccionar ante las puertas que se abrieron, por todas partes salieron oficinistas gritando, extintores vaciándose pensando que habíamos sufrido un ataque terrorista, me confundieron con un suicida islamista y que en mi abultada bragueta había una bomba alojada, la voz del jefe sonó atronadora, mientras algunos hacían fotos con el movil a mi abultada 'carpa':

-Bueno ya hemos resuelto el primer despido. Por cierto abróchese de una vez los pantalones.

Noté como el jefe le daba una palmadita de aprobación casi imperceptible en el culo, disimulaste, te alisaste la falda y de una forma casi mecánica alojaste los pezones en su sitio original, la fiesta visual se había acabado.
En el finiquito que amablemente me entregó, a lápiz muy flojito hay un número de móvil.

miércoles, 15 de julio de 2009

-¡No!, no me lleves al médico, no estoy mal, creo que no has interpretado bien mis síntomas.



Todo empezó con una simple partida de ajedrez, frente a frente, cara a cara.

Primero, su rostro se sonrojó, cuando le hice una observación acerca de sus piernas morenas por el sol, acercándome hacía ellas lentamente bajo la mesa.

Segundo, sus pezones se van pusieron rígidos y se le humedeció ligeramente la nariz y todo por un leve roce en la blusa por quitarle una pelusilla, el caso es que las fosas nasales se dilataron y su boca se abría sin motivos aparentes. Mientras las palmas de las manos se volvieron frías y sudorosas.

Tercero, se le secó la boca y tragaba saliva sin parar, su respiración pasó a ser irregular, solo por retirar lentamente la mano que torpemente se quedó entre sus pechos. Su cuerpo se movía lentamente de arriba hacía abajo, las yemas de sus dedos acariciaban la pulida superficie de los peones lentamente, empezando por su cabeza esférica y bajando lentamente.

Cuarto, sus muslos se retorcieron sobre si mismos, con pequeños espasmos, rozándose entre si, dejando entrever su principio para al fin abrirse descaradamente de piernas y mostrar su lencería blanca y el inacesible interior de sus muslos.

Quinto, En su ropa interior apareció una mancha de humedad, empapando su ropa, asustado acerqué mi nariz y mi boca y pude ver gotas desbordadas y saltarinas, rebosando la tela y deslizándose, entre los redondos muslos, aumentando al ver que le estaba mirando como si gozara de vida propia, asombro ante las braguitas y su mancha creciente. Al mirarle la cara cerraba los ojos alargaba el cuerpo y apretaba los labios, mordiéndolos con fuerza.

-¿Vas a mover pieza? ¿Si o no?

martes, 7 de julio de 2009


Esta vez me gustaría compartir un corto que me ha gustado mucho, se titula Marisa.


Se sale un poco de la temática del blog, pero me ha hecho reflexionar. Para verlo, no olvidar parar la música del blog (ese botoncito con una crucecita roja, arriba)


domingo, 5 de julio de 2009

¡ Estaba paralizado por el terror !

En aquellos momentos, a alguien se le había escapado una mano pegada a un brazo, no se de quién era pero se parecía descaradamente a la mía, me quede extasiado un buen rato, la envidié por momentos, ojalá fuesen mis dedos, entonces miré hacia mis brazos y vi que uno no estaba en el lugar de partida, por lo tanto se había sublebado, había partido sin la receptiva orden mental, cerré los ojos con fuerza, le ordené que retrocediese, intenté por todos los medios que mis ojos lo desvinculasen de aquella situación, pero ya no me obedecía, quizás no debiera haber bebido tanto, quizás mi mirada debiera haberse relajado en horizontes lejanos o quizás mejor en otra mujer. Pero la 'V' formada por aquel 'jean' semiabierto se constituyó en un vórtice, del que mis dedos incontrolados se convirtieron en víctimas absorbidas.
El caso es que mi mano parece que se lo pasaba en grande, ajena a todo el descalabro que estaba organizando, debía acordarse de mi porque aún me retransmitía sus sensaciones dactilares, incluso volvió momentaneamente a su punto de partida solo para descaradamente mostrarme los dedos manchados por el producto de su trabajo.
-Pero ¿que coño haces?
El marido de la víctima del ataque de mi mano, hasta ahora amigo mio, al cuál parece ser que a él se le escapó otra mano con los dedos plegados sobre si mismos (según me dijo), me acarició el rostro, concretamente el ojo izquierdo, también hizo que uno de mis ojos dejará de transmitir, el apagón analógico continuó en mi mente.

-Uno no es de piedra Ramón. Lucía me estaba provocando y se me ha escapado una mano, que por lo que veo aún no controlo demasiado, le puede pasar a cualquiera, quizás por falta de concentarción.
-Pues yo lo que veo es que tienes mucha cara y eres un pervertido, te has salido de la realidad y más valdría que controlases un poco la situación, la pobre chica no te estaba provocando, estaba intentando limpiar una mancha de salsa en el jean.

Ella sonreía, le encantaba que se peleasen por ella. Mientras mi mano estaba en un sitio indebido y el puño de Ramón intentaba por todos los medios sacudirme hasta encontrar en mi cabeza el resorte que controlase todas mis extremidades, más que nada porque Lucía empezaba a ir desconectando también sus brazos.

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