domingo, 18 de octubre de 2015

Destino final

Apareció allí totalmente desnudo, exhausto, agarrado a un banco en el parque, sus brazos estaban abiertos los dedos extendidos agarrotados, seguramente antes de que se secaran sus órganos había intentado agarrarse con todas sus fuerzas para que la maldita gravedad no le hubiera lanzado contra el suelo y se hubiera mezclado con la arena y los excrementos de perro, optó por quedarse ahí escondido mimetizado con la madera, no fuera que el servicio de limpieza diera con su elástico cuerpo en un container.

Había sido chupado con dulzura y mordido con nerviosismo, su piel aún mantenía la temperatura y humedad de otro ADN, una saliva casi tan dulce como la suya, las marcas de unos dientes perfectos le recordaban que le habían mordisqueado con crueldad hasta cambiar varias veces su forma, pero lo mas inquietante eran las marcas de unos dedos, pulgar e índice que lo habían atrapado y estirado hasta separarlo de aquellos labios carnosos tintados de carmín, a pesar de sus intentos de quedarse pegado en aquella boca de sabor delicioso, se había aferrado con fuerza como muestran sus tejidos desgarrados pero seguramente habría sido apartado a la fuerza de sus labios (hecho que se deduce por las marcas de rojo sobre su piel rosácea), posiblemente era otro caso de infidelidad, otra boca debía ser el destino final.

El caso es que triste poco a poco había perdido su elasticidad y el aliento que le daba vida y le permitía adoptar formas maravillosas, aún a pesar de los restos de CO2.

El operario le separó de la madera con una pequeña rasqueta y lo depositó suavemente en una bolsita de plástico, a la espera de encontrar a su legítima propietaria.






Bubble Gum

2 Asuntos :

Tamara Fernández dijo...

Como escritora aficionada de otro blog, te digo que tus relatos me parecen de lo más ocurrente y sorprende que he podido leer. Te felicito y espero que personas como tu lleguen lejos, porque eso querrá decir que la imaginación sigue viva para muchos

Maya Rincón dijo...

Las opiniones son como los culos. Todo el mundo tiene una.