domingo, 23 de noviembre de 2014

He despertado bruscamente con un beso de tus labios, no se si soñado, robado, recordado o vivido. 

Retumba un trueno en mi cabeza, palpitan las más lejanas venas al acorde de tambores, pensamientos a la carrera se agolpan impacientes. Cúmulos gigantes bien formados blancos como la nieve y brillantes como el sol, amontonados, resplandecientes se asoman entre las montañas y avanzan como un ejército, montan unos sobre otros, suben, crecen eliminando al anterior y van llegando al cenit como un castillo de plata reluciente. 

De la blanca masa de algodones gigantes, brotan fugaces los relámpagos con sordos rumores, la sangre oprime mis sienes mientras la artillería de tus besos golpea mi cuerpo, cubren el cielo y la luz que me envuelve se torna iriscente como si saliese de tus ojos marinos. Los trenes lejanos del fragor de mil batallas se apagan con nuevos rayos y luces grises.

La piel se me eriza y el frío aire me trae salitre sobre la cara pero huele a tierra húmeda, la niebla se apodera de la atmósfera y mis ojos se nublan ya siento las caricias tibias de tus labios como aplacantes gotas de lluvia resbaladizas, cataratas de sensaciones, que como un gigante descerebrado en lugar de matarme a puñetazos me azotase con su desgreñada cabellera.

Hay silencios y calmas antes del definitivo y angustioso concierto formado por tenebrosos aullidos del viento, ululando entre los árboles, lamentos angustiosos, chasquidos de ramas rotas y extrañas sensaciones antes del momento cúspide..... el inminente ataque final.

Se intuye el mayestático momento, el vacío que lo precede, la sinfonía de lejanas granizadas, las notas aflautadas del viento corriendo entre los troncos desnudos hasta que por fin bajo el huracán impetuoso, los árboles de doblan como pajes obedientes en señal de respeto y

las blancas sábanas colgadas se retuercen con formas fantasmagóricas. 

La naturaleza interpreta su atmosférico recital mientras por fin para evitar este suplicio tus besos me penetran la piel y mis poros se abren en carne viva para sentirte con dulzura. 

Cielo y tus ojos ya todo es uno y la lluvia desciende mezclada con la tierra y el mágico espectáculo de una tormenta vista en ella misma empieza y los truenos intentan asustar retumbando a través de sus altavoces gigantes de montañas.  

Rugidos que rasgan las nubes, chispas eléctricas que restallan en el espacio como un látigo gigante, iluminando por sorpresa bosques y montes oscuros, nubes rasgadas, la tela blanca de mi camisa abierta y tu boca acariciando mi pecho como una garra implacable hacia un destino incierto. 



El estruendo del grito de una garganta divina se diluye en la lejanía y el fragor se apaga lentamente la sensación de ese beso mágico que se ha depositado dulcemente, la lluvia disminuye, lloran los árboles sus últimas lágrimas, se abre un hueco luminoso y entra por él por fin la gloria de la luz

2 Asuntos :

PuramenteInfiel dijo...

No sé si voy a poder hablar del asunto porque me he quedado algo mudo y los dedos se han anquilosado de la impresión.
Si eso te sirve... Es todo.
Besos de Pecado.

Tramos Romero dijo...



La sensación que dejaste después de cerrar los ojos perdura en mi y es deliciosa...exquisitez de alma la tuya y tu pluma permite gozar de ella.

Besos muchos,

tRamos