martes, 26 de noviembre de 2013

Entre los sencillos sofás de tapicería verde de la sala de espera, las miradas se cruzaban inquietas, en silencios rotos por los quejidos del último paciente que desapareció misteriosamente en la consulta, el daño debía ser tan brutal que parecía de su garganta brotasen varios juegos de cuerdas vocales capaces de suministrar tal riqueza de tonos para sus lamentos, entremezclados con los ruidos de mini aspiradores, chorrillos de agua y tornos chirriantes, típicos de la aterradora sala del dentista, los rostros de los resignados pacientes mostraban su miedo y sus rodillas se apretaban entre sí para evitar que el castañeo les delatase.


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Cerré los ojos lentamente con tristeza, después de la tregua de enjuagar la boca sabía la que me esperaba, una breve conversación que intentaría quitar importancia a la intervención, aunque debon reconocer que me extrañó la cortedad de la bata blanca de la dentista y que no tuviera auxiliares por 
allí deambulando, pronunció mi nombre con dulzura y me dijo que dejase de temblar que sabía muy bien lo que había que hacer y que apenas me dolería.






El caso es que noté que se aproximaba porque me invadió su olor a perfume, puesto que aún tenía cerrados los ojos con fuerza, notaba el calor del foco apuntando a mi cara y noté sus manos con suavidad pero destreza aplastando mis hombros contra el respaldo.

Y me quedé un rato así, como vi que no pasaba nada entreabrí ligeramente los parpados, ella estaba ahí me miraba y sonreía, aún no se había puesto la máscara ni llevaba los guantes de latex.

-¡Venga abre la boca! ¡Una de dos o la abres tú o te la abro yo!

¡Oh no! ahora tocaba meterme el 'abrebocas' metálico que me inmovilizaría la mandíbula y la terrible inyección de anestesia local, de modo que aproveché un ratito mas, disfrutando de unos minutos mas sin pinchazos ni tirones.

El aroma aquel ahora me rodeaba y noté como mis labios eran acariciados, instintivamente abrí la boca y una lengua carnosa y dulce me inundó por dentro, enloquecí por momentos y mis labios se abrieron como un resorte, disfrutando de aquella boca tan dulce.

Al acercarse y estirarse sobre mi cuerpo los botones de su bata se habían desabrochado dejando los pechos casi al descubierto, semirozaban los míos y me pareció que me los arrastraba suavemente por la cara, noté en mi rostro los pezones duros, los besé e intenté levantarme pero sus manos me seguían aprisionando contra la camilla, en aquella situación estaba desprovisto de fuerza y repleto de sentimientos contradictorios, volví a intentar reincorporarme.

Esta vez abrí los ojos y me encontré contra unos ojos azules turquesa clarísimos estaban clavados en los mios y una cabellera rubia que rozaba mi cara cada vez que se me aproximaba, se acercó a la camilla y con una fuerza y elasticidad digna de una gimnasta colocó su rodilla izquierda contra mi muslo derecho, sus piernas estaban al descubierto prácticamente sin bata que las cubriera, incorporándose de esta forma en la camilla y paralizando con su peso y sus besos cualquier intento de movimiento.

Como podéis imaginar ya no me acordaba de mis dolores maxilares y menos cuando noté como una mano suave se metía bajo la bragueta de mi pantalón y abarcaba mi rabo con suavidad y lo bombeaba lentamente..... 

-¿Ves como al final abriste la boca?

Me dijo susurrando al oído.... la bata ya no aguantó más y se abrió su mostrando sus tetas apenas cubiertas por el sujetador y sus bragas que bajó con una lentitud agobiante hasta la mitad del muslo mientras encañonaba mi polla que ya estaba a punto de reventar hacia su cueva que estaba caliente y ligeramente mojada ....... 

Hubo gritos, quejidos, rugidos, lamentos y lloriqueos (no me quería bajar de la camilla)


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-¡El siguienteeee!

Me despertaron con un dándome unos cachetes en la cara, me había desmayado por la angustia y ahora yacía en la sala de espera mientras me estaban intentando reanimar, parece ser que ahora me tocaba a mi.
Extrañamente me levanté de un salto y entré sonriendo en la consulta y ya con la boca abierta y preparada......

4 Asuntos :

Elvis Arsy dijo...

Ni por esas entraría yo sonriendo a la consulta del dentista. A mí no me engañan por muy pequeña que sea la bata...
Saludos.

pazzos dijo...

Corro a pedir hora.

Sebastian Pinto dijo...

jajaja si seguro que vas corriendo a pedir hora
Saludos !!

Amie dijo...

Jajajaja... pobrecillo, que bofetón te espera.

...esos pacientes lujuriosos que acuden a consulta... jummm.

Mi beso atravesando valles, montañas...y clavándose.