Hace unos años....
Veraneábamos en el mismo pueblo costero, pasábamos largas horas juntos, buceábamos por las mañanas luego recuperábamos el aliento y la temperatura tumbados en la arena blanca de nácar molida, bajo los rayos tenues del sol del ocaso.
Otras veces dábamos largos paseos entre las rocas atrapando mejillones y cangrejos, o simplemente buscando un acantilado apropiado desde donde tirarse al mar, paseábamos por la tarde, coincidíamos con nuestros amigos a la luz de la Luna en charlas interminables, repletas de complicidades entre ella y yo.
Dormíamos en nuestros bajos apartamentos, con las ventanas abiertas de par en par para evitar el calor de las noches de Agosto, una de esas noches me metí en su dormitorio, envuelto en una sábana y la quise asustar, pero ella me sorprendió cuando me dijo:
—¡Ya te vale, jajajaja ¡no das nada de miedo! ¡Quítate la sábana y bájate los pantalones!
Salí corriendo, no se si me reconoció, debo admitir que no fue una gran idea, desde luego sus reacciones no eran previsibles y por lo tanto me sacaban de punto.... pero me gustaba eso.
Para arreglarlo.....

Debo admitir que me moría por verla a solas de nuevo, llegó el día en el que por azar coincidimos en un parque, llevaba una blusa negra que le quedaba genial y jeans y yo una camisa de cuadros claros y unos tejanos gastados de color verdoso.
Me acuerdo perfectamente.
Me espantó verme a mi mismo diciéndole que la encontraba muy guapa y no se porqué inmediatamente empecé a sonrojarme, quizás por los nervios, quizás porque sus ojos cristalinos empezaron a clavarse en mi boca mientras hablaba, cuando aparecía su sonrisa burlona se le abría la cara, entonces para mi ya desaparecía todo, mis manos ya no me obedecían y ahí demostré gran torpeza, una de las bolas del helado que estaba tomando se despegó misteriosamente del cucurucho por ir a recuperarlo, rebotó en mi cara dejando su huella y siguió rodando por el pecho, hasta aplastarse en el suelo, no sin antes dejar su huella por toda mi ropa, llevaba dos botones de la camisa desabrochados, naturalmente eso desató su risa compulsiva y mi azoramiento infinito, deseaba con todas mis fuerzas que la tierra me tragase.....
Entonces .... se ofreció a limpiarme, sacó un klenex y me ayudó sacar los restos de chocolate del pecho, pero el tacto de sus dedos sobre el vello y la piel de mi pecho, me puso la piel de gallina y solo consiguió ponerme más rojo, creo que parecía un semáforo, por lo ridícula de la situación y porque me estaba paralizando por momentos, lo que pasó después me inmovilizó aún más, acercó su rostro a mi cara y los restos que del helado quedaban en mi cara, los limpió con su lengua, yo estaba inmóvil sin saber que hacer, hasta que su lengua bajó y me besó en los labios.
Unos días después ....
- ¿Tienes frío?
- No, así estoy bien...
Ella estaba apoyada en mi pecho, mientras la rodeaba la cintura con mis brazos, dejando las manos muertas sobre su vientre. Jamás me había sentido tan a gusto como en aquel momento, como si estuviéramos juntos de toda la vida.
Una sábana blanca de algodón nos cubría, los ojos cerrados y nuestra respiración ralentizada, rompí el silencio por fin para decirle en voz muy baja:
- ¿Te he dicho alguna vez que eres más que una amiga para mí?
Noté como por fin no sabía que contestarme, solo sus ojos azules se abrieron como dos platos, parecía que tuvieran un interrogante gigante, me miraban analizándome de arriba abajo, conocía bien ese gesto, era como si me pidieran que siguiera hablando.
Tardó unos minutos en reaccionar y negó con la cabeza muy lentamente, la miré fijamente
- Pues ya lo sabes. Te quiero.
- Yo... También.
Se acurrucó contra mi pecho, apoyó su cabeza contra mis hombros y recuerdo el frio en mis manos, esos cabellos rubios inundándolo todo, antes de quedar dormidos.
Pasó el verano y ya no la vi nunca más, no volvió por allí pero me dejó una sonrisa inmensa, un beso robado con sabor a frío chocolate y duces labios ardientes.......
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Cada vez que te leo y prometí que no lo haría, te imagino, el tiempo se detiene y me dice adiós con educación infinita entonces mis labios se resecan, se van transformando en un río en mitad del desierto, al que el sol acaba por secar por completo hasta dejarlo como un gigantesco hueco en un árido paisaje que el viento terminará por erosionar, soy como la tierra seca que queda agotada después de los cultivos y necesita la lluvia fresca.
Mis ojos lanzan un anzuelo a ese mar que es el terreno que pisas, en el que tu eres el manjar que añoro, mi mirada queda anclada en tu cuerpo con las redes del eros intento retirarte de la inmensidad del océano, pero tú te me escapas y vuelves al profundo azul. Tus piernas van deformándose en cola de sirena que se arquea una y otra vez y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.
Te he descubierto y por lo tanto ahora te delato.
Al principio la sospecha en mi interior era fugaz, luego se ha acelerado de una forma exponencial, cada vez que te miro, mis ojos se quedan paralizados atrapados en los tuyos, el tiempo frena su inercia, mis labios se resecan, mi mirada se queda anclada en tu cuerpo, tragando saliva y ayudado con las redes del eros intento retirarte de la inmensidad del océano, pero tú resbaladiza como siempre te escapas entre las mallas y vuelves al profundo azul, tus tostadas y torneadas piernas van mutando hasta transformarse en una gran cola de sirena plateada, que gira sobre si misma a velocidad vertiginosa y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.
Si, tu me hipnotizas profúndamente.
Y ahora me acaricias con tus guantes de seda, como tu sangre pura de mujer enamoradiza, me doy cuenta de que no llevas en tus manos más que tu piel suave de pétalos de jazmín, acercas tu rostro al mío y noto que el mundo desaparece poco a poco, mi cuerpo se yuxtapone frente a un volcán en erupción, lava y hierro fundido, mi sangre hierve al son del fuego lento que es el beso que me regala mi intuición, de mi paladar brotan un torrente atropellado de invisibles palabras, esas diminutas partículas del lenguaje que fluyen sin tiempo ni distancia, encarceladas toscamente en mi mente para que, un día se escapen y avancen desnudas a través de un río en mitad del desierto, dibujando complicados jeroglíficos sobre sus arenas de silencio.
Has intentado engañarme, buen intento pero no has podido ocultar la explosión de color de tu rostro, ni el olor a polvo de estrellas que emana de la carne de tus muslos, ni tapar la perfección de tu sonrisa celeste, ni la sensación de orden que emanan de mis dedos, abriéndose paso entre tu pelo como si fuese el oleaje del líquido elemento para refugiarse por fin en tu húmeda y temblorosa nuca mientras se desata un archipiélago de gotas de sudor perlado que se reparten alegres en tu espalda preconizando un huracán de lujuria encendida.
Por fin, un beso el tuyo.
Tus delicados labios ya sueñan sobre los míos, el suelo se quiebra y las paredes de la habitación estallan para transportarnos en medio de un torbellino, a un vacío de color blanco, lleno de luz, donde tú y yo flotamos, vagando sin rumbo, zambulléndonos en la infinidad de los siglos, manchados por el polvo gris de la Luna con el que tantas noches ella nos cubrió la piel, diluyéndonos en la inmensidad de años en los que nuestro amor durará.
Perdurará para siempre, pues el tiempo contigo se ha detenido, ha frenado bruscamente para derramar lágrimas de plata, los sueños de un hombre enamorado por fin se han hecho realidad.
Pero este hombre enamorado no ha hecho más que soñar que estaba soñando, me despierto como tantas otras veces de mi doble sueño, llorando desconsoladamente como dicta la malvada frustración de ver que vivo un sueño dentro de otro, tal vez un día de estos tantee mi pecho con la mano y descubra que mi corazón ha implosionado en mil pedazos, en cada uno de los cuales ha quedado patente un pequeño fragmento, una leve impresión, una pequeña marca de aquél beso que un día, tu me regalaste, el tuyo.
Estaba bañándome totalmente desnudo en un lago, entre unos nenúfares de colores, de repente noté una opresión en los omoplatos y me sentí transportado hacia el cielo, estaba acostumbrado a saltar pero la distancia con el suelo equivalía a varios pisos de altura, al girarme comprobé que estaba asido por una especie de pinzas recubiertas de porcelana con una substancia brillante de color rojo intenso, un montruo horripilante con la boca pintada del mismo color, me estaba mirando atentamente...
Sus primeras palabras fueron
-¡Puajjjjj! ¡Pero que ascoooo!
Luego se puso a hablar solo en una especie de jerga en la que me pareció entender que yo le daba una repulsión terrible. ¿Por que me había cogido entonces?
Acercó su enorme boca, unos dientes perfectos blancos pero afilados se aproximaban, pude oler su aliento y ver su campanilla, comprendí lo que me iba a pasar y mi vida pasó en un segundo, como en una película mis refrescantes baños en el lago los días de verano, mis serenatas a la luz de la Luna, las fiestas con mis amigos, iba a ser comido.
Un poco tarde descubrí que esta especie de monstruos también era peligrosa para nosotros, el caso es que ya cerré los ojos me encomendé al Dios de la laguna el monstruo en lugar de tragarme colocó sus inmensos labios en los mios y me pasó la lengua babosa por toda mi cara, ahogó mi grito ¡Que ascooooo! creo que ha sido el peor momento de mi vida, estaba claro que no me iba a matar de golpe, me esperaba una muerte lenta a base de ser chupado como un caramelo por aquel largo y húmedo apéndice, seguramente extraerían toda mi substancia antes del fatídico momento.
Lo curioso del caso es que el monstruo empezó a gritarme con una voz chillona.
-Bueno ¿te conviertes o que?
Yo lo único que pude hacer es asentir con la cabeza y croar dulcemente diciendo:
-Ya va, ya va.
Entre beso y beso .


Para seguir esta historia recomiendo leer la primera parte
-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro
mirándome fijamente .........
-Tendrás ese beso, pero hay que esperar el final del día.
Al cabo de una hora de tensa espera, cogí una toalla de pelo largo, muy espesa, muy grande con una cruz roja en su centro, le tendí la otra mano y salimos de la caseta, dirigiéndonos hacia la orilla, noté que ella estaba sofocada por los pensamientos que invadían su mente,
Extendí la toalla sobre la arena, con una lentitud pasmosa, ella necesitaba despejarse de la excitación, que en esos momentos corría como un caballo desbocado por todo su cuerpo.
-Aún no me has besado y ya me estoy volviendo loca.
Entonces se produjo la conjunción de elementos, esa sensación tan relajante de los granitos de arena aún tibia, que se escurren entre los dedos descalzos con un agradable cosquilleo, los pies se escapan de la toalla gigante, y se hunden suavemente en el nacar molido, el suave sonido metálico de los gujarros chocando entre si, arrastrados por las olas que los devuelven a su lecho, olas que adormilan, retirándose y empujando para formar otra y otra, los latidos del acelerado corazón de ambos, el sol marchándose majestuoso por el ocaso y con él, los últimos bañistas perezosos.
Estábamos solos, ¡por fin!, sentados en aquella inmensa toalla, como si el espectáculo del mar, fuese exclusivo para nosotros dos, sentí su corazón al tocarle el hombro y sus labios carnosos
palpitaron levemente, con la mirada llena de misterio, la invité a meternos en el agua, me
siguió hipnotizada.
Nuestros ojos estaban mas cerca que nunca, dejamos que nuestros cuerpos dejaran de tocar
fondo y al compás de las perezosas olas nuestros cuerpos se atrajeron magnéticamente,
entonces ella por la excitación, desconectó su coordinación dejón de bracear y se hundió ligeramente, antes de subir a la superficie, mis labios se aplastaron contra los suyos, entre las dos lenguas y el salitre surgió una compenetración inmediata, notamos el agua entrar en los pulmones .... nos parecía pertenecer a ese líquido elemento.
No era desagradable, el mar nos acariciaba a los dos y ella a mi, me daba su aire y yo el mio, casi podíamos respirar bajo el agua. la compenetración era increible, abrí los ojos bajo el agua ella sonreía con sus cabellos mecidos lado a lado, con la armonía de las terminaciones de una medusa mecida por los caprichos de las corrientes .
Nuestros corazones compartían un solo latido, las lenguas se acariciaban disfrutando cada
una del nuevo sabor de la otra, saliva dulce y mar salado, así permanecimos durante varios minutos sintiendo el vacio y la ingravidez de las profundidades marinas...
El sol parecía explotar de color, antes de desvanecerse tintando todo el cielo, las gotas de agua en el pelo brillaban como si fuesen de plata, descomponiendose en mil tonos, esto hizo reventar de sabor nuestras bocas, las lenguas se acariciaban, encontrando nuevos matices y despertando todas las terminaciones nerviosas.
-Cabrón, ¿ahora quién va a superar este beso? Has arruinado mi vida definitivamente.
Salimos del agua y nos tendimos en la toalla mirando las estrellas que salían timidamente, solo recuerdo que antes de dormir, me besó el pecho con sus labios aún con restos de carmín.......aún ahora, me parece sentir su calor.
Al despertar, me encontré solo en la toalla, no podía admitir que ella estaba muerta, fue la única persona que no pude salvar, una obsesión que me atormenta, un sueño reincidente que me persigue, pero al incorporarme pude ver perfectamente el carmín de sus labios en mi pecho......
PD Este beso está rodado por especialistas, no se os ocurra probarlo, sin un socorrista... ;-)
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'extracto de LUIS RAM DE VIU'
Los besos que han dado mis labios después, sólo han sido pedazos de beso,
Pedazos de aquél
...Yo guardaba encerrado en el alma un beso tan grande que quería romper las paredes de su estrecha cárcel ....
...Es el beso que nace tendiendo al cielo las alas, casto y limpio, sin mezcla ninguna de cosa manchada;
Té besé con delirio, juntando tu boca y la mía, por cerrarle el camino a aquella alma imán de mi vida.
¡Oh, qué lucha entablaron entonces el alma y el beso!...
Aquel beso ahora tiene las alas rotas.
La economía precaria. De este modo hemos compartido una tienda de campaña bajo las estrellas y no te has ido al albergue.El miedo. Por eso has hundido tu cabeza en mi pecho. Dejando que mis latidos te tranquilizen
La curiosidad. Ella ha hecho que rozases suavemente tus labios con los mios, esperando sentir el sabor que aún no conoces.
El deseo. Hizo que abrieses los muslos y profanasemos juntos tu cuerpo.
Por más que las busco.
He perdido mis manos frías, me gustaría saber quién me las ha quitado, sin ellas me siento como un insecto despistado, solo, en mi habitación, revoloteando con la mirada extraviada en el lluvioso paisaje que puedo ver a través de los traslúcidos cristales, me siento terriblemente incompleto.
Pienso en como me siento y me concentro en aquello que me falta, lo que hace que me sienta vivo. Cierro los ojos, quizás estés ahí, a mi lado. No puedo verte pero presiento un agradable calor que me indica que estas cerca, ya llegando de no se donde.
Mis labios sonríen tontamente (también me desobedecen por supuesto), debieran estar apretados, concentrados, pero no, captan tu perfume, cálido y suave, inspiro profundamente intentando llenarme de ese aroma, perteneciente a no se que pétalos de una flor embriagadoramente olorosa.
Mi cerebro parece ser que se ha estropeado también, concentrándome un poco mas, capto o quizás imagino, sutiles diferencias en el perfume que invade mi olfato, el olor suave y dulce de tu cuello, el atrayente aroma de tu escote, mezclado por el que se escapa a través de tu cuerpo, surgiendo entre tus muslos, impregnando tu delicada ropa, en tu excitación silenciosa.
...Mantengo los ojos cerrados, disfrutando de la sensación.....
Escucho tu respiración. Cerca, muy cerca. La tentación de volverme es casi irresistible, pero me recreo en el límite, alargándolo lo más posible. Mi corazón comienza a acelerarse exponencialmente, siempre lo hace en estos momentos, me dedico a escuchar secretamente mi interior.
Sonrisa que se ensancha al comprobar que mi cuerpo me desobedece por enésima vez y se gira hacia ti, no puedo ni quiero detenerlo. Ahora te siento aún demasiado cerca, enfrente.
Tal vez nos separen unos centímetros, o quizá milímetros, no tengo forma de saberlo. pero si noto la pesada gravedad, como la que ejerce la luna llena sobre el mar.
Siento dentro de mi, como crece la marea, como se ahuecan mis tejidos bajo la piel, percibo tu mano acariciar sutilmente mis labios, esa sonrisa que tu me enseñaste a dibujar en mi rostro, marcándome la mejillas, es un roce casi imperceptible, pero la sensación es poderosa. Adelanto mis manos para acariciarte, me detengo a escasos milímetros de tu piel. No puedo verte, pero casi puedo sentirte.
Paladeo la anticipación que embarga a mi corazón, el deseo irrefrenable que tú alimentas. Cuando de nuevo mi cuerpo me vence, por fin toco tu suave piel, tan dulce y delicada comparada con la mía. Recorro con mis dedos la línea de la mandíbula mientras me imagino tus ojos color azul transparentes, clavando la mirada en mis cerrados párpados.
Tus manos tampoco están quietas, no pueden estarlo, y recorren suavemente mi rostro hasta entrelazarse en mi nuca. Me atraes hacia ti, y mientras lo haces, mi corazón bombea aún a mas velocidad, me sumerjo en tu aroma, en tu tacto. Nuestros labios por fin se rozan, la sensación mas dulce del mundo. La suavidad de tus labios buscando los míos me provoca una serie de descargas que recorren mis vértebras, estremecimientos que me sobrecogen.
La sensación es tan fuerte que mi respiración comienza a acelerarse. Mi lengua recorre tus labios y tú la permites entrar. Comienzas a acariciar mi lengua con la tuya y no puedo evitar que un jadeo se escape entre mis labios, mis manos que ya no están frías recorren tu cadera y te acercan a mí, tu también me abrazas con fuerza mientras el beso continúa, como hecho a faltar esa fría temperatura de las manos, que te hacía estremecer.
Asaltado militarmente por un millar de sensaciones placenteras, el mundo desaparece, te pregunto mentalmente, que hacen mis manos, ya no las controlo, las yemas de mis dedos me dicen que cierras los ojos, cerrados los mios desde el principio, supongo que disfrutas tanto como yo de las sensaciones y mareas incontroladas que nos recorren.
El beso se va impregnando de pasión, tu corazón late a la par que el mío, tu respiración se hace mas fuerte y profunda, los dos nos separamos a la vez, sonríes y mi corazón casi estalla de felicidad, abro los ojos para mirarte, sentirte con el único sentido que aún no he empleado, tu frescor aun está en mis labios, tu tacto perdura en mis manos, tu respiración resuena en mis oídos y tu perfume aun me hechiza, abro los ojos para verte...
Me encuentro de nuevo en mi habitación, solo, pero eso si, sin mis manos frías.
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El límite de su experiencia carnal era 'tocar', tocar con consentimiento, de una forma educada, de modo que una mente cuadriculada como la suya, pedía, suplicaba con pasmosa educación el préstamo momentáneo de espacios de piel para ser acariciada, a sus dueñas, mujeres de su entorno, deambulando en el artificial mundo de las palabras huecas.
Quizás nadié le advirtió que hay preguntas que no deben hacerse, porque el efecto de la pregunta era devastador, las mujeres huían con una mirada torva, ante una sinceridad tan aplastante.
Hace años él había rozado a una compañera de Instituto de una forma casual, pero claro su timidez, no le permitió averiguar si la sensación fue satisfactoria en ambos cuerpos y por lo tanto seguir avanzando en la cuestión, resolviendo el tema con un huidizo 'lo siento'.
Por fin una simpática mujer anónima, en la cola de un supermercado, accedió a sus razonables propósitos, con un divertido...
-¿Y por que no?
Añadió que solo disponía de una hora para tal menester, de modo que le propuso un paseo por el parque, para evitar miradas indiscretas.
A pesar de esas dos preocupaciones, las miradas indiscretas y el límite horario, se decidió por besarla, (estuvo durante toda una vida, pensando como sería este momento). El beso se desarrolló con total naturalidad y la hermosa mujer de la que no analizaremos los motivos que le impulsaron a consentir en ser tocada, devolvió el beso con naturalidad.
Miles de duendes mentales, le dijeron que parara ahí, en ese beso cándido para evitar un traúmatico rechazo posterior, el contrato verbal no especificaba que tipo de tocamientos y la brevedad del tiempo asignado no aconsejaba proezas mayores, esas advertencias fueron rechazadas por una prodigiosa erección y entonces se obró el milagro, la mente empezó a dejar de trabajar, entrando en un mundo mágico, que se adueñó de sus manos, de su respiración, de él mismo.
Deslizó su mano con delicadeza la mano bajo su abrigo, palpando sus pechos entre la suave tela de su blusa blanca, que fue desabrochando poco a poco y moviendo los dedos como un ejército adiestrado, avanzando y rodeando lentamente su sujetador.
Ella no solo consintió a esas inocentes caricias a través de la piel y la copa de tela del sostén, reaccionó abriendo más la boca, en ese beso que parecía no acabarse nunca, con el estímulo de unos imperceptibles gemidos y de su lengua. Aquella lengua que deambulaba en su boca y buscaba la suya, mientras la mano se movía perezosamente entre la piel y la tela, percibiendo la textura de los bultitos incipientes, duros en medio de aquellos pechos redondos, ahora hinchados y deliciosos que pugnaban por salir.
Aquella lengua le pareció que excedía a su petición inicial, era una lengua que le abría las puertas de algo que no conocía, no habían concretado nada de que sus lenguas se tocaran, sin embargo ahora su propia lengua, cobraba vida en la oscuridad de su boca, nunca antes había tenido dos lenguas ahí, en su propio paladar un sabor desconocido a un fluido ajeno, solo con esta idea un placer intenso le recorrió la médula espinal.
Aquella lengua ajena, se proyectaba en su interior, se deslizaba, le mojaba con su saliva dulce, era como el cuerpo de ella, desprovisto de su piel, le impulsó a tratar de poner delicadamente su mano entre sus muslos redondeados, bajo la falda, no solo no encontró resistencia, aquellos muslos se abrieron, entonces notó un calor extraordinario que se transmitió como por arte de magia a su interior, inexplicablemente para él, las manos de ella navegaron lentamente por encima del pantalón, encontrandose con su órgano terriblemente erecto.
No hubo batalla, ni resistencia alguna......
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Estaba ahí tan quieta y a llena de vida, su cara increíblemente blanca estaba allí.
Se congregó una multitud formando una media luna, poco a poco se fueron contagiando de la quietud de esta estatua, no era la primera vez que los del museo de cera sacaban una de sus figuras, era un desafío constante propio de la estatua viviente, no debía dejarse ver respirar ni moverse un ápice ante los cientos de ojos del público congregado.
El silencio se fue adueñando en aquel oasis en medio de 'Las Ramblas' bulliciosas de por si. Definitivamente era de mármol, no se podía atisbar el más mínimo desfallecimiento, ningún ser humano podía permanecer con esa congelación absoluta.
De repente entre el público una chica de rostro angelical y rasgos muy dulces se acercó a aquel rostro imperturbable, acercó sus labios y los colocó transversalmente rozándolos ligeramente, sus labios eran muy rojos, solo ella pudo notar una tenue respiración de aquel ángel de mármol, sintió el roce imperceptible de unos labios tibios, pero sintiendo una sensacion poderosa.
De repente brotó una lágrima pura, cristalina, perezosa que fue ganando tamaño bañada en aquella piel llena de maquillaje, resbaló lentamente entre la mejilla, encontrando su camino, por fin bañó aquellos labios, inundándolos de un sabor deliciosamente salado, la magia de aquel silencio, aquella expectación, los labios sintieron una explosión de color y desapareció de aquel lugar, apareciendo en un mundo inconcreto desprovisto de gravedad.
Aquél mimo ya no volvió a hacer de estatua viviente y jamás se le volvió a ver, la chica nunca encontró unos labios como aquellos que le dieron tanto amor en tan poco tiempo, sin pedir nada a cambio.
Mucha gente se congrega en el lugar de los hechos esperando otro instante mágico, quizás definitivamente aquella estatua no era viviente, era un 'Pierrot' o tal vez un sueño colectivo .....
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Garabateó algo en la receta de la Seguridad Social, me la entregó doblada cuidadosamente para que no pudiera ver el contenido.
-Estás grave, necesitas esto. 
Estaba semidesnudo allí delante, sentado en la fría silla, angustiado, mirándo fijamente a sus ojos, ella tampoco parecía en perfecto estado, sus botones superiores de la bata blanca estaban desabrochados, su pelo aparecía ligeramente alborotado y la sangre coloreaba suavemente sus mejillas y enrojecía esos labios humedecidos ...
Todo empezó al sentir una ligera y beligerante tos matutina, me acerqué al ambulatorio a solicitar un jarabe que me suavizara un poco la garganta.
La médico que me atendió, después que le comentara los síntomas, me pidió que me levantara la camisa por detrás para poder auscultarme, al colocar el fonendoscopio sobre la espalda el frío metal me hizo estremecer, al ir palpando la zona que correspondía a mis pulmones, se le escapó una frase.
-¡Que piel tan suave! ¿Seguro que eres un hombre?
Tengo que confesar que aquella observación me descentró bastante.
-¿Sabes que te digo?. Creo que se me ha estropeado el aparato de auscultar, oigo muchas pulsaciones y ruiditos raros.
Lanzó el fonendoscopio sobre la camilla y aplicó su oreja sobre mi espalda, mientras me pedía que me desabrochara más la camisa, llegó un momento en que la camisa ya no tapaba apenas nada, mientras su cara y oreja rozaba lentamente mi espalda, parando y haciéndome decir 'Aaaaaaa', mientras que sus manos palpaban mis pectorales, deteniéndose en los pezones y pinzándolos suavemente con las yemas de los dedos, pulgar y corazón.....
-Bufff que suaves, igual que tu cuerpo
-repite !!!Aaaaaaaaaa!!! hasta que te diga.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
-Vale, otra vez ....
La verdad es que mi piel es anormalmente suave, pero la situación se estaba volviendo violenta por si misma, acelerándose como un círculo vicioso, la curiosidad de ella y la suavidad de mi dermis, me pidió que me levantara y que me desabrochara el pantalón.
Me quedó el pantalón por las rodillas, y ella bajó mis boxer hasta que los genitales saltaron de su alojamineto y quedaron al descubierto, la situación me violentaba, mi miembro estaba francamente hinchado, pero que pusiera la oreja para auscultarlo no ayudó mucho para apaciguarlo, luego ya sin disímulo al poner su oreja contra los testículos, no separó su cara, rozó su rostro y aplastó sus labios, dejando que su boca palpara unos instantes.
Podría decir que su contacto es lejano como el cielo y cercano como el viento, incorpóreo y real al mismo tiempo.
Cerré los ojos, me dejé rozar y simulé, una vez más, no respirar.
El caso es que al mirar la receta, solo hay un número de móvil y sigo con mi tos.
Según las últimas informaciones, esta noche se puede ver la Luna llena más grande de todo el año.... ¿Será esta vez una vida ansiada o no deseada? ¿Estará ella allí?
Con un candelabro de velas azules en mano, miro el viejo reloj de pared y subo las escaleras de vieja madera, que a cada paso chirrían bajo mi peso, por su mal estado, las 4 de la mañana, ...llego a mi habitación...
La luna vestida de espuma blanca ocupa mi ventanal entero, abro la ventana, me quedo ahí en silencio, dejo pasar la brisa de la noche gobernada por mil estrellas, provocando un tenue escalofrío.
Me arropo con las mantas y me acurruco en mi enorme cama, es una cama tan grande que hace que me pierda en ella, estar solo me deja en evidencia perdido en tales dimensiones, fuera la tranquilidad, la taciturnidad de la noche.
Mirando esa Luna gigante, logro cerrar mis ojos y entrar poco a poco en la embriaguez del mundo de los sueños...
¿Serán esta vez sueños ansiados o no deseados?
Una presencia, siento cerca de mí..el susurro de voces inconclusas que hacen despertar mi interés, al mismo tiempo hacen que mi corazón palpite fuertemente y mis piernas tiemblen dudando si la causa es el frío....
Me intriga y lo temo, lo siento cerca y distante, me confunde, me atrae, me aterra en círculos desiguales, entonces esas voces susurradas, entran más fuertemente en mis oídos, en mi mente , intentan utilizar su poder para llevarme con ella, haciendo erizar el vello de mi piel, cierro mis párpados con fuerza para huir, pero el sueño se apodera de mi y abro los ojos ya sin voluntad, apareciendo su mirada inexpresiva, que no sé porqué, me cautiva, será el temor que me atrae sin explicación, o esa sensación de vida sin vida que veo en sus ojos, en su inexpresividad, su bello rostro blanquecino compite con la Luna y es incapaz de identificar y expresar emociones, sus mejillas adolecen de color, quizás sea porque estoy mirando a través de mis propios párpados cerrados.
Una curiosa voz interior, me dicta que tipo de miedo debo tener, pero decido entregarme, ¿qué puedo perder? al fin y al cabo es un sueño y luego despertaré, entonces siento su helada mano...su mano,en mi cuello..., lo agarra con fuerza...y noto como el calor sube a mi cabeza, sediento ese ser, temido y querido, que agarra bruscamente mi frágil cuello, tiernamente, pero sin compasión..., sus labios se acercan, llenos de gula repugnante, me mira a los ojos con deseo, deseo de animal muerto de hambre, tal vez como un lobo en busca de su presa, o como una mujer solicitando unas caricias negadas, echa hacia atrás mi cabeza...y pone sus labios en mi piel, me besa en el cuello... y la roja sangre que no se si es mía, empieza a derramarse...ese mareo tan extraño y el manto caliente bermellón, cubre mi fria piel, me da un placer indescriptible.
Esa hermosa mujer, ese monstruo femenino, esa vampiro, cuya sed yo sastisfago aparentemente de manera solidaria...encantado de que la sangre de mis venas corra por sus hermosos labios, con la dulzura de mi ser... con el deseo del placer, con su amor cautivo y mi temor...
Con su inexpresividad y mi interés... sin mi permiso acabó con mi vida,
Ella, esa siniestra pero irresistible mujer, me llevó a otro mundo inconcreto.
Sin sentir, sin querer, sin amor, sin compasión...sólo dejándome saciar su sed y su placer, su lujuria que era la mía.
Logro entornar mis ojos, hago palanca con mis pestañas y unos milímetros de luz de luna, me hacen entrar poco a poco en el mundo de los vivos.
¿Qué perdí?, perdí lo que definía mi ser.
Ayer me emborraché..... Sí ayer, me emborraché.
Todo daba vueltas en mi alrededor inmediato. Me hacía tanta gracia que las paredes de mi habitación diesen vueltas, que decidí poner la música a todo volumen e intentar alcanzar las paredes con mis dedos.
Iba tan rápido que sin darme cuenta despegué.....
Durante el vuelo pensaba en cual sería mi destino.
Pero enseguida lo supe. Estaba en tu habitación, frente a tu cama, tu dormías tranquila. Incluso dormida eres insoportablemente preciosa.
En ese momento bendije a la luna, porque un rayo azulado me dejó ver solo tu cuerpo en aquella obscuridad, bendije a la oscuridad por no ser muy severa y dejarme ver tus labios inertes, reposando tranquilamente.
Pero al acercarme a besarte tropecé con la cama de mi habitación y caí. Con el mareo tuve que levantarme del suelo.
La lluvia al chocar con la ventana, repetía tu nombre, tan estrepitosamente, que se colaba en mi mente y junto con el alcohol golpeaba mi ya tocada cabeza. Me di cuenta de que algo sonaba mas alto que la música e incluso mas que la lluvia en la ventana. Eran mis lágrimas cayendo encima de las ya lloradas. Cuando el alcohol dejó de emborronar mis ojos, descubrí que en cada lágrima estabas tu dormida en tu cama, lo que hizo que se cerrase el círculo y que cayesen mas lágrimas.
Solo en mi habitación otra vez después del vuelo, con la mirada perdida en el lluvioso paisaje que puedo ver a través de la ventana, me siento incompleto.
Pienso en como me siento y me concentro en aquello que me falta, lo que me hace sentirme vivo.
Cierro los ojos y ahí estas, a mi lado.
Aún no puedo verte pero siento tu presencia, un agradable calor que me indica que estas conmigo.
Mis labios se fruncen en una sonrisa al captar tu perfume, cálido y suave. Inspiro profundamente intentando llenarme de ese aroma similar a la canela, ese perfume 'Anais' que tanto te gusta, que te acompaña.
Concentrándome un poco mas capto sutiles diferencias en el perfume que satura mi olfato... el olor suave y dulce de tu cuello, el atrayente aroma cálido de tu escote...
Mantengo los ojos cerrados, disfrutando de la sensación.
Escucho tu respiración.
Cerca, muy cerca.
La tentación de volverme es casi irresistible, pero me recreo en el limite, alargándolo lo más posible. Mi corazón comienza a acelerarse, siempre lo hace en estos momentos. Mi sonrisa se ensancha al comprobar que mi cuerpo me desobedece y se gira hacia ti, no puedo, ni quiero, detenerlo.
Ahora te siento aún mas cerca, enfrente de mí.
Tal vez nos separen unos centímetros, o quizá milímetros, no tengo forma de saberlo.
Siento como tu mano acaricia sutilmente mis labios, la sonrisa que tu me enseñaste a dibujar en mi rostro. Es un roce casi imperceptible, pero la sensación es poderosa.
Adelanto mis manos para acariciarte, me detengo a escasos milímetros de tu piel. No puedo verte, pero casi puedo sentirte.
Paladeo la anticipación que embarga a mi corazón, el deseo irrefrenable que tú alimentas. Cuando de nuevo mi cuerpo me vence por fin toco tu suave piel, tan dulce y delicada comparada con la mía.
Recorro con mis dedos la línea de la mandíbula mientras me imagino tus ojos azules casi transparentes, clavando la mirada en mis cerrados párpados. Tus manos tampoco están quietas, no pueden estarlo, y recorren suavemente mi rostro hasta entrelazarse en mi nuca. Me atraes hacia ti, y mientras lo haces mi corazón bombea aún a mas velocidad, me sumerjo en tu aroma, en tu tacto.
Nuestros labios por fin se tocan, la sensación mas dulce del mundo. La suavidad de tus labios buscando los míos me provoca una serie de descargas eléctricas imperceptibles que recorren mi columna.
La sensación es tan fuerte que mi respiración comienza a acelerarse. Mi lengua recorre tus labios y tú la permites entrar. Comienzas a acariciar mi lengua con la tuya y no puedo evitar que un jadeo se escape entre mis labios.
Mis manos recorren tu cadera y te acercan a mí, tu también me abrazas con fuerza mientras el beso continúa.
Mi mente se ve asaltada por un millar de sensaciones placenteras y el mundo desaparece, solo estamos tu y yo. Nos fundimos en uno, deseo que suceda. Por un momento formamos parte de un mismo ser, en cuerpos separados. Dos cuerpos unidos por un sentimiento mas fuerte que la razón. Presiento que has cerrado también los ojos, he podido notar el aire de tus pestañas, cerrando los párpados, disfrutando tanto como yo de las sensaciones que recorren tu cuerpo. El beso se va impregnando de pasión, tu corazón late a la par que el mío, tu respiración se hace mas fuerte y profunda.
Los dos nos separamos a la vez, sintiéndonos felices, amados. Tu abres tus ojos y los clavas de nuevo en mis cerrados párpados. Sonríes y mi corazón casi estalla de felicidad. Abro los ojos para mirarte, sentirte con el único sentido que aún no he empleado, tu frescor aun está en mis labios, tu tacto perdura en mis manos, tu respiración resuena en mis oídos y tu perfume aun me hechiza.
Abro los ojos para verte... y me encuentro de nuevo en mi habitación. Solo, pero feliz porque sé que no lo estaré siempre. Sé que cuando te vea, todo se hará realidad, que tu me amas tanto como yo te amo a ti.
Ayer me emborraché, pero fue de alcohol y no de tus besos.
Sonriendo, me aparto de la ventana, a escribir esto para ti.
Etiquetas: beso , percepciones , sensaciones
Nadie se explicaba que estaba pasando..... de repente 24 alumnos de aquel Instituto, dejaron de hablar español.....Los conflictos con los padres aumentaron, padres y profesores se vieron obligados a aprender urgentemente el ulpán para comunicarse con sus propios hijos y alumnos.
Babel deshecho
De acuerdo con el relato bíblico, cuando las generaciones posteriores al Diluvio empezaron a construir una torre que llegaría hasta el cielo, su arrogante empresa fue destruida simple y definitivamente:
"El Génesis relata que "Dios confundió sus lenguas y los esparció sobre la faz de toda la tierra".
Milenios después de que la Torre de Babel fuera abandonada en una confusión lingüística, tomaron en cuenta la lección del Génesis.
Un idioma común fue la piedra fundamental para la construcción de la nación.
Que ese idioma sería el hebreo no había discusión.
La palabra hebrea ulpán se traduce como enseñanza, instrucción y estudio.



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