domingo, 9 de mayo de 2021

Después de pasar toda la mañana en la playa, cogiendo conchas, haciendo snorkel hasta agotarnos y recuperando la temperatura robada por el agua cristalina, al sol, retozando entre la blanca arena de nácar molido, horas juntos que pasaban volando hasta la hora de comer.

Otras veces saltábamos desde las rocas en trampolines improvisados, cada vez mas altos, siempre se tiraba ella primero y se reía mientras me lo pensaba.


-¡Vamos gallina! 

Luego por la tarde nos juntábamos con nuestros hermanos respectivos y jugábamos al tenis en una pista de hierba improvisada con dos cuerdas atadas a dos árboles, al final siempre con una excusa, ella saltaba la cuerda y empezaba una discusión sobre una bola que no había entrado, o tocado la red, daba igual una excusa para colgarse al cuello con los brazos y las piernas a la altura de la cintura, era una fan del wrestling, y se sabía todas las llaves para desestabilizar al mas pintado, se creía una luchadora, era hábil casi siempre hacía que con su peso, los dos rodásemos entre la hierba y las flores silvestres, una vez me tenía atrapado contra la hierba se reía con fuerza, yo notaba que el contacto con su cuerpo me excitaba, entonces me azoraba y echaba atrás, entonces explotaban sus risas y aún me apretaba mas.   



Al acabar la tarde la rutina siempre era la misma, antes de ponerse el sol me pedía que la llevase en bici al apartamento de sus padres.
Se levantaba de un salto y me decía:

- ¿Me llevas contigo? Es que no tengo ganas de andar.

Me encantaba, pero por otro odiaba por sus peligrosas ocurrencias, habíamos probado 20 formas diferentes para ir los dos en la bici (una antigua bici de carreras), se sentaba delante en el manillar o en la barra con las 2 piernas hacia fuera y encogida sobre mis antebrazos, pero luego se soltaba y extendía los brazos en cruz y se ponía a gritar:

- ¡Mira como el Titanic, soy la Winslet!
- ¡Igualita, pero cógete al manillar anda que nos vamos a la cuneta!

Entonces íbamos descontrolados sin ningún tipo de equilibrio hasta que decidía volverse a coger al manillar y apoyadas sus nalgas contra la barra y entre mis brazos, hablando despreocupados, de repente me decía:

- ¿Venga no puedes ir mas rápido? ¿O quieres que pedalee yo?

Yo caía en la trampa y aceleraba, entonces ella se reclinaba sobre el pecho y apoyaba su cara sobre mi pecho y yo no podía disimular la fuerza de mi respiración, mitad por el esfuerzo, mitad por su espalda apoyada sobre mi tórax. le gustaba oír mis latidos acelerarse bajo la camisa blanca, me miraba de lado encendía sus ojos azules como solo sabía hacer ella y ponía su sonrisa mas pícara .

- ¿Por qué resoplas así, te estoy excitando?
- ¡Noooo es la subida y tu culo pesa mucho! 

Entonces se callaba enigmáticamente pero yo sabía que estaba totalmente picada. Aquella soleada tarde de agosto era especialmente calurosa y mi camiseta enseguida se empapó por el sudor.
Me miró desde su posición y bajando la voz me dijo.

- Estas muy sudado ¡Quítate la camiseta anda! que me mojas la mía con tu sudor.

Ella llevaba una camiseta negra como siempre, con mi sudor se la había mojado también. Pero esta vez me di cuenta de un detalle, ella también respiraba con dificultad y cosa curiosa parecía concentrada y su sonrisa no era tan radiante como siempre.

Paramos entre unos árboles, me quité la camiseta y ella se quitó la suya y la dobló cuidadosamente puso las dos debajo de su trasero, era la primera vez que la veía con sujetador, (negro por supuesto).

Me pidió ir por la pista de tierra para no cruzarnos con nadie ya que iba en sujetador, esta vez subió sus antebrazos hasta mi cuello, ahora con su espalda desnuda sobre mi pecho mi corazón batía como un tambor y notaba como su mejilla apoyada entre mis hombros se movía rítmicamente al compás de mis latidos, mi aliento ahora incontrolado se dirigía contra su melena rubia que se movía acompasadamente, ella aún se apretaba más y sus dedos se estrechaban en mi cuello.

No podía pedalear en aquel estado y la verdad es que ella mas bien dificultaba el proceso.
Sudoroso pedaleando, me daba la sensación que las piernas se batían  como un molinillo sin que avanzásemos de dónde estábamos... 

Pero esta vez ella no me recriminó la velocidad, yo veía como sus pechos se movían al compás de nuestras respiraciones y como constantemente se acomodaba en la barra con una especie de contracciones, como si no estuviera cómoda.

- ¡Para por favor que me voy a caer!



Paramos la bici, pero ella no me soltó se giró y tal como estaba me abrazó, buscando mi boca yo la abracé con fuerza y ella hizo como siempre se colgó de mi cuello y subió las piernas hasta que caímos los dos redondos pero esta vez, sus manos fueron a buscar mi pantalón, yo estaba horrorizado porque con toda la situación se descubriría que bajo el mismo yo tenía la tranca dura como el cuello de Camarón, me apuntaba a la cabeza y me daba vergüenza que ella viera que ella con un simple contacto podía dejarme con aquel instrumento en aquel estado.

Pero no hubo burlas, mas bien sorpresa acarició suavemente mi polla sin dejar de mirarla, como hipnotizada ahuecaba la mano para hacerse una idea de su tamaño sin apretarla, lo cual me hacía enloquecer.

- ¿Me dejarías probarla a mi?
- Si, pero estoy deseando ver tus tetas.
- Vale

Obedeció, se sacó el sujetador y dos hermosas tetas blancas con unos pezones rosados se asomaron al exterior como un resorte, contrastando con el moreno tostado de su piel, las acaricié también muy suavemente y besé aquellos pezones que se estremecían con el contacto de mi lengua.
Ella acercó su cara a mis ingles y apoyó su mejilla en mi muslo, poco a poco fue acercando sus labios hasta que el glande totalmente granate a punto de explotar y sumido en un tembleque constante sentía el alivio de aquella lengua tan dulce que se paseó por su punta su saliva y sus caricias superficiales me hacían enloquecer, hasta que la engulló con lujuria y pude disfrutar de todas las emociones nerviosas que me proporcionaron sus labios carnosos.

Ella temblaba también cuando bajé sus pantalones, sus bragas estaban inundadas, note el calor de su excitación sobre mi cara cuando la acerque entre sus muslos y le devolví la crueldad de sus caricias, hasta que las contracciones le levantaban la espalda del suelo y presionaban los muslos sobre si mismos como si quisieran atrapar algo.

- ¡Acariciamhhehe e ahhhí porffhffhfa!
- ¿Eighht?

No la entendí, ella no podía articular palabra quise contestar pero yo tampoco pude hablar, cuando intentaba hablar me salía un quejido.

Cada vez que la acariciaba sus jadeos se aceleraban mas y se volvían mas profundos lo cuál me excitaba en un círculo virtuoso cuyo final no podía imaginar, provocaba que mi pene se hinchara al ritmo de los latidos de tal forma que me daba la sensación que nunca lo había visto así y al final explotaría.

Luego me abrí paso entre sus muslos, apuntando aquel grueso cañón haciéndose paso en la cueva temblorosa que se iba abriendo obediente en cada embate, hasta que me noté invadiendo aquel cuerpo maravilloso que se retorcía a cada movimiento que yo daba como una coreografía estudiada milimétricamente e hicimos el amor por primera vez bajo la sombra de aquel árbol.

Volvimos andando .... apenas podíamos mantenernos de pie por lo tanto quedó descartado subir en aquella bici infernal. Tampoco pude olvidar aquella tarde en mucho tiempo ...

domingo, 25 de abril de 2021

La última frase para flirtear que los más jóvenes ya están abrazando, rechazando el consabido 

-“¿En tu casa o en la mía?” 

-"¿Subes a tomarte un café?"

Cómo agradecimiento a la compañía por el acompañamiento y protección nocturna.

Ahora lo que tienes que preguntarle a tu incauto y futuro ligue es si quiere macarrones, preferiblemente recalentados, una nueva forma de tirarse a la piscina 

Internet así en global como si fuera un 'ente supremo' sabe reconocer un lema generacional cuando lo ve, y ha convertido la frase “¿Quieres macarrones?” en el último sinónimo masivo de ligue. La pregunta se la formula Samuel, un chico de clase obrera que consigue una beca para el elitista colegio Las Encinas, a Carla, una chica de clase alta apodada “la marquesita”, justo después de una intensa conversación sobre su relación. Y, por supuesto, ella quiso los macarrones.

La pregunta se convierte en símbolo de esperanza, de éxito y de posibilidades amorosas sin perder el característico humor generacional. Si hay algo que los millenials y la generación Z comparten orgullosos es la capacidad para reírse de ellos mismos y los memes que evidencian torpezas o desgracias.

El momento perfecto para hacer este tipo de humor es cuando estás a punto de estrellarte contra algo muy chungo­ pero sin llegar a estrellarte del todo”, de ahí la metáfora de los 'macarrones'

El hecho de que haya conseguido clavarse en el imaginario colectivo con la expresión más inocente y absurda de la temporada, sumando ya cientos de tuits que se unen a la fórmula de los macarrones, refleja una vez más la naturaleza imprevisible de los memes y por qué nos fascina tanto la sensación de pertenencia que ofrecen. 

Ahondando en el tema. Una guía con sus múltiples variantes para no perderse en el camino de la confusión...


































- ¿Quieres macarrones?

- ¿Holaaaaa? Pues era buena idea pero acabo de cenar. A un plan post cena me apunto. 

- Es que me han sobrado muchos. ¡No puedo tirarlos! 

- Haz Lasaña con ellos, eso siempre entra en cualquier momento.

- Vaya, ¡Pues tendré que comerme la lasaña de macarrones yo sola! ]:

- ¿Quieres que vaya yo a comerte los macarrones?







- ¿Quieres macarrones?

- No le voy a decir que no a unos buenos macarrones. 

- Son recalentados de ayer ¿No te importa? 

- Bueeeno, acabo de comer pero vale.

- Podemos comer los macarrones como postre :)

- ¡Ajaja! Podemos 

- Vale entonces quedamos y ¿comemos macarrones de tu mano?

- Perraca. Estoy liado ahora ajajaja

Vaya, ¡Pues tendré que comerme yo sola los macarrones.

- Si :(

- Pero otro día que no tenga nada importante si podré.








sábado, 27 de marzo de 2021

Piel suave

Durante un tiempo había clasificado a los hombres por unas extrañas características, en su grupo de amigas en whatsapp, ni un nombre, solo sus poderes especiales, el hombre que huele bien, el que tiene la mejor sonrisa, el que se atusa el pelo... y así los conocían sus amigas.

Pero en una comida de trabajo alguien a quien no conocía al despedirse le ofreció la mano y sintió la suya envuelta en una textura hasta ahora no conocida. 
¡Era tan increíblemente suave!
No pudo resistir recorrer un trecho de su muñeca, para certificar aquella sensación, no había sido un espejismo, pero definitivamente si, la suavidad se extendía mas allá de sus dedos, el breve encuentro quedó como una experiencia que le revoloteaba una y otra vez en su mente...

Y a partir de entonces pasó a ser el hombre 'piel suave'.

--- o o o O o o o ---

Garabateó algo en la receta de la Seguridad Social, se la entregó doblada cuidadosamente para que no pudiera ver el contenido.

-Está usted muy grave, necesita urgentemente esto.

Estaba semidesnudo allí delante, sentado en la fría silla, angustiado, mirando fijamente a sus ojos, la colegiada tampoco parecía en estar en su mejor momento, dos botones superiores de la bata blanca estaban desabrochados, su pelo aparecía ligeramente alborotado y la sangre coloreaba suavemente sus mejillas y teñía de carmín sus labios humedecidos ...
   

Todo empezó al sentir una ligera y beligerante tos matutina, se acercó al ambulatorio, temeroso de haber contraído la terrible infección COVID.
Pero la médico que le atendió, después que le comentara los síntomas, lo reconoció inmediatamente, era el hombre piel suave, que le había obsesionado desde hacía meses en un encuentro ocasional, esta vez iba a salir de dudas aprovechándose de su miedo a la enfermedad y saltándose todos los códigos éticos, le pidió que se levantara la camisa por detrás para poder auscultarle, al colocar el fonendoscopio sobre la espalda el frío metal le hizo estremecer, pero al ir palpando la zona que correspondía a sus pulmones, se le escapó una frase.

-¡Que Suaveeee, por Dios! 

Asomaron la cabeza dos enfermeras alertadas por los gritos.

Aquella observación le descentró bastante, no le gustaba que se airearan sus secretos mas íntimos y menos en esas circunstancias, con aquellas dos cabezas sonriendo maliciosamente.

-¿Sabes que te digo? Creo que se me ha estropeado fonendoscopio, oigo pulsaciones y ruidos que no se corresponden a la respiración.

Lanzó el instrumental sobre una camilla y aplicó su oreja sobre su espalda, mientras le pedía que se desabrochara más la camisa, llegó un momento en que la camisa ya no tapaba apenas nada, mientras su cara y oreja rozaba lentamente mi espalda, parando y haciendo decir 'Aaaaaaah', mientras que sus manos palpaban sus pectorales, deteniéndose en los pezones y pinzándolos suavemente con las yemas de los dedos, pulgar y corazón, cómo si fuera parte de un sofisticado arte de auscultación ..

-Bufff que suaves, igual que tu cuerpo
-repite !!!Aaaaaaaaaa!!! hasta que te diga.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
-Vale, otra vez ..

La verdad es que su piel es anormalmente suave, pero la situación se estaba volviendo violenta por si misma, como círculo vicioso, acentuado por la curiosidad de ella y la suavidad irracional de aquella dermis, en un último momento descontrolado le pidió que se pusiera de pie y que se desabrochara el pantalón.

Se quedó el pantalón por las rodillas, y ella bajó hasta el bóxer, lo pinzó con dos dedos y por las caderas lo bajó hasta que los genitales se asomaron por la goma de su alojamiento, quedando totalmente al descubierto, la situación era muy violenta, el miembro que ya estaba francamente hinchado, tuvo que soportar el roce de una oreja para auscultarlo en aquella zona, aquello no fue buena idea, aquel elemento se despertó de su letargo, desplegándose como un muelle comprimido, perdido ya el disimulo, la oreja fue deslizándose hacia los testículos, no separó su cara mas bien la acercó, rozó su rostro y aplastó sus labios, dejando que su boca palpara unos instantes.
Podría decir que su contacto es lejano como el cielo y cercano como el viento, incorpóreo y real al mismo tiempo.

Nuestro hombre piel suave, cerró los ojos, se dejó rozar y rezó para que su enfermedad no fuese grave, simuló una vez más, tranquilidad.

---oooOooo---

El caso es que al desplegar la receta, solo hay un número de móvil pero el prosigue con su molesta tos...

jueves, 25 de febrero de 2021

Nuestra verdad es solo la porción de realidad que percibimos.

En la Antigüedad, vivían seis hombres ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio. Exponían sus saberes y luego decidían entre todos quién era el más convincente.

Un día, discutiendo acerca de la forma exacta de un elefante, no conseguían ponerse de acuerdo. Como ninguno de ellos había tocado nunca uno, decidieron salir al día siguiente a la busca de un ejemplar, y así salir de dudas.

Puestos en fila, con las manos en los hombros de quien les precedía, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva. Pronto se dieron cuenta que estaban al lado de un gran elefante. Llenos de alegría, los seis sabios ciegos se felicitaron por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema.


El más decidido, se abalanzó sobre el elefante con gran ilusión por tocarlo. Sin embargo, las prisas hicieron tropezar y caer de bruces  contra  el costado del animal. 

- El elefante, es como una pared de barro secada al sol.

Exclamó. El segundo avanzó con más precaución. Con las manos extendidas fue a dar con los colmillos. 

-¡Sin duda la forma de este animal es como la de una lanza!

Entonces avanzó el tercer ciego justo cuando el elefante se giró hacía él. El ciego agarró la trompa y la resiguió de arriba a abajo, notando su forma y movimiento. 

-Escuchad, este elefante es como una larga serpiente.

Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos. El sabio agarró la cola y la resiguió con las manos. No tuvo dudas, 

-Es igual a una vieja cuerda

Exclamó. El quinto de los sabios se encontró con la oreja y dijo: 

-Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano.

El sexto sabio que era el más viejo, se encaminó hacia el animal con lentitud, encorvado, apoyándose en un bastón. De tan doblado que estaba por la edad, pasó por debajo de la barriga del elefante y tropezó con una de sus gruesas patas. 

-¡Escuchad! Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera.

Satisfecha así su curiosidad, volvieron a darse las manos y tomaron otra vez la senda que les conducía a su casa. Sentados de nuevo bajo la palmera que les ofrecía sombra retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante. Todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera y creían que los demás estaban equivocados. 

¿Nos suena a algo? ¿No? Pues debería...

Cuento popular

miércoles, 17 de febrero de 2021

Cuando empezó la pandemia, me pilló en pleno viaje por la India, en Nueva Delhi, al anularse todos los vuelos, como no tenía fondos para una larga estancia, me vi obligada a compartir gastos en una habitación que había alquilado Ricard, viajero español que se encontró con el mismo problema y ya residía allí, condenados a pasar una temporada en la India, nos hicimos pasar por matrimonio para que no le subieran el precio por subcontratar el alquiler, íbamos ataviados con ropa indú, para no desentonar y poder integrarnos en la ciudad .....

--- o o o O o o o ---

Una vez que terminé de desmaquillarme, quité todos los clips de mi cabello y lo dejé caer libremente sobre mi espalda. Me puse un poco de bálsamo labial porque mis labios se habían secado demasiado. Eché una última mirada a mi reflejo, respiré hondo y abrí la puerta del baño, tan pronto como salí, mis ojos se llenaron de oscuridad. 

No, no porque me fuera a desmayar o algo así, sino porque toda la habitación estaba a oscuras. Las luces se habían apagado. No soy el tipo de chica que se asusta en la oscuridad, pero bueno, esta vez admito que estaba un poco asustada. Cuando entré al baño, las luces del dormitorio de Ricard ... Quiero decir, ahora nuestra habitación estaba encendida. ¿Por qué Ricard apagaría las luces?

- Umm, ¿Ricard? ¿Estás ahí? ¿Por qué apagaste las luces?

Hablo a la habitación oscura. Después de unos segundos, mis ojos finalmente se adaptan a la oscuridad y puedo distinguir vagamente las formas oscuras de la cama y el armario. Pero no veo ninguna figura humana. 

- Ricard, mira, ¡esto no es gracioso! 

Me siento un poco asustada ahora. 

- ¡Para y enciende las luces! 

Digo una vez más, no obtengo respuesta. Así que lo intento de nuevo.

- ¡Ricard ... por favor! 

Pero esta vez escucho una suave risa detrás de mí. Mi cabeza se dirige hacia la fuente del sonido.

- ¿Ricard? ¿Eres tú? 

Pregunto cuando veo el contorno de una figura oscura. Tal vez, no lo sé. Tal vez no sea su falso marido, tal vez sea otra persona. 

- ¿Por qué no caminas hasta aquí y lo averiguas por ti misma?

Dice el dueño de la voz. No puedo ver su rostro, pero estoy seguro de que está sonriendo. Este tiene que ser Ricard. Suena como él.

Con las piernas adormecidas y ligeramente temblorosas, finalmente camino hacia la figura apoyada contra la pared. Por lo que puedo distinguir en la oscuridad, su silueta se parece a él. Pero todavía hay una pequeña duda en algún lugar de mi mente. Una vez que estoy frente a él, se endereza. Miro fijamente el brillo en su rostro que creo que son sus ojos. Puedo sentir el calor esparcirse por mi cuerpo bajo su mirada...

-¿Y? ...

Pregunta. No respondo con palabras, simplemente me acerco a él y lo abrazo con fuerza. Obviamente tomándolo por sorpresa. Se pone rígido al principio, pero luego se ríe suavemente y me por fin me devuelve el abrazo. 

Me siento tan segura, completa, como si fuera aquí donde siempre quise estar , en sus brazos. Nos quedamos así por un tiempo y luego él retrocede y dice:

- Entonces, ¿te diste cuenta de quién soy? ¿O es que no te importa quién soy porque soy tan sexy y simplemente no puedes resistirte? ¿A mí? Y podrías elegirme a mí antes que a tu marido " 

Le doy una palmada en el hombro y le digo: 

-Ricard, cálla por favor. 

Y solo para responder a tu pregunta, supe que eras tú desde el principio y te abracé solo para asegurarme. 

-¿Ahora puedes encender las luces? 

Veo que sus labios se convierten en una sonrisa. Se inclina hacia adelante y planta un suave beso en mi frente. Un leve escalofrío recorre mi cuerpo cuando sus labios hacen contacto con mi piel. Lo siento sonriendo contra mi frente. Obviamente esta  disfrutando del efecto que tiene en mí.

Luego se aleja de mí y rápidamente agarro su mano. 

-¿No quieres que encienda las luces?

- Ummh ... ya ... lo siento.

Digo soltando rápidamente su mano. Una vez que enciende las luces, mis manos se disparan inmediatamente para protegerme los ojos de la luz repentina. Siento sus manos bajar las mías y ahora estoy mirando sus hermosos pezones marrones oscuros, casi negros. 

El vuelve a mirar a mis ojos de color miel. Luego mueve una mano por mi brazo derecho hasta mi cuello y la detiene debajo de mi barbilla. Levanta ligeramente la barbilla y estudia mi rostro. Luego sonríe y me mira a los ojos mientras dice:

- ¿Sabes?, eres mucho más hermosa sin maquillaje. Sonrío tímidamente y siento que mis mejillas y orejas comienzan a calentarse. Gracias a Dios mi piel es tostada y gruesa, y puede disimular el rojo brillante como un tomate que me hace sentir ahora. Él es el único que puede hacerme sonrojar así, que puede hacerme sentir hermosa y deseada aún sin mi maquillaje y recién levantada.

Mete un mechón de cabello que se me tapaba la cara detrás de mi oreja, revelando mis orejas de color granatoso. Se inclina más cerca de mis oídos, sus labios se rozan contra ellos y susurra:

- Me gusta cuando te hago sonrojar. 

Mis orejas siempre tienden a ponerse rojas o granates cuando estoy avergonzada, pero afortunadamente mis mejillas no cambian de color. Le miro y digo: 

- Reconozco que a mí también me gusta. 

Se inclina para que nuestras dos caras estén ahora al mismo nivel. Inclina ligeramente mi rostro. 

- Te amo. 

Le susurro suavemente mis labios rozando ligeramente los suyos. Puedo sentir el calor aumentando en mi cuerpo. Ambos respiramos con dificultad ahora, después de un leve rechazo de comedia romántica, con sonrisa incluida, finalmente toca sus labios con los míos muy suavemente. 

Primero besa mi labio superior y luego el inferior, empieza a besarme con más pasión, robándome un ligero gemido. Mordisquea mi labio inferior, paso mi lengua por sus labios. Separo mis labios y dejo que entre en mi boca. Su lengua comienza a explorar mi boca. No dejar ningún rincón sin tocar, movimos nuestras lenguas al unísono. Gime en el centro de mi boca y me anima a continuar, finalmente empezamos a respirar con dificultad y nos separamos para recuperar un poco el aliento.

- Yo también te amo.

Dice Ricard acariciando mis ahora calientes mejillas, coloca una mano detrás de mi cuello y acerca mi frente a la suya. 

- ¡Dios!, me vuelves loco 

Dice mientras besa mis dos mejillas. Quería darle una respuesta, pero tan pronto como abrí la boca para decir algo, me tapó la boca con la suya, reí entre besos y puse mis manos sobre su duro pecho. Era musculoso, pero no voluminoso. Mis manos empezaron a moverse a lo largo de los botones de su sherwani, mientras nos besábamos, abrí sus botones y sus manos se deslizaron hasta mi cintura desnuda. Podía sentir la piel de gallina comenzando a formarse por todo mi cuerpo, la brisa fresca que venía de la ventana abierta no ayudaba. 

Ricard acabó de quitarse su sherwani y lo arrojó sobre el sofá. Dándome una vista completa de sus dignos abdominales. Pasé mi mano por su duro pecho hasta su abdomen y lo sentí estremecerse levemente. Sonreí ante esto y me mordí el labio. Rápidamente me dio la vuelta y me susurró al oído: 

- Ahora es tu turno. 

Besó mi punto dulce detrás de mis orejas haciéndome gemir y deslizó mi cabello hacia un lado dejando mi espalda desnuda. Comenzó a dejar un rastro de besos a lo largo de mi espalda y simultáneamente comenzó a desabrochar mi blusa. Ahora estaba presionado contra la pared. 

- Ricard ...

Suspiré. Hundió los dientes en el hueco de mi cuello y comenzó a mordisquear la piel allí. Me estiré y hundí mis dedos en su cabello. Usando su cabeza como apoyo, me volví para mirarlo. Parecía confundido. 

- Mi sari ... 

Dije. Tratando de señalar que se olvidó de quitarme el sari antes de quitarme la blusa. 

- Oh cierto ...

Dijo sonriendo. Tomó un extremo de mi sari en una mano y comenzó a quitarme el sari mientras me giraba. Mientras tanto, me besaba el cuello, la espalda y la oreja,  una vez que terminó de quitarme el sari, lo arrojó al sofá. Chocó sus labios contra los míos de nuevo y choqué contra la pared de atrás. Deslizó sus manos desde mi cintura hasta mis muslos, las levantó y las envolvió alrededor de sus caderas. Arqueé la espalda y gemí en voz alta cuando sentí su duro bulto contra mi punto mas sensible. 

Mi blusa ahora se había deslizado por mis hombros y ahora apenas cubría mis pechos. Ricard comenzó a dejar un rastro de besos a lo largo de mi clavícula. Me enderecé, tomé su rostro entre mis manos y lo besé apasionadamente. Mientras nos besábamos, mi blusa se deslizó más hacia abajo. Mis pechos desnudos presionaron contra su pecho desnudo. Él gimió y yo sonreí interiormente. Se apartó y me miró a los ojos. Me levantó en sus brazos y me llevó hacia la cama. Me tiró a la cama. Se inclinó sobre mí y por fin me quitó la blusa. 

Se echó hacia atrás y se sentó derecho durante un rato mirando por los senos. Luego tomó mi pecho derecho en su mano y gemí. Tomó mis dos pechos en sus manos y comenzó a masajearlos. Al mismo tiempo, su bulto se movía contra mí. Se inclinó y comenzó a besar mis pechos, 

- Son tan hermosos, eres tan hermosa.

Dijo entre besos, mi respiración era superficial mi pecho oscilaba arriba y abajo al compás sin poderlo evitar, mi corazón latía con fuerza en mis oídos como un tambor en una batalla. Mi cabeza explotaba, mi cuerpo temblaba de placer. 

- ¡Ricard! ... 

Suspiré su nombre. Se movió hacia mi estómago y comenzó a formar diseños con su lengua. Entonces finalmente alcanzó la parte palpitante de mi cuerpo que ansiaba desesperadamente su atención. Me besó justo donde quería, en el momento que ya no podía mas apartó el tanga con los dientes. Arqueé mi cuerpo hacia arriba mientras él besaba mi clítoris y comenzaba a mover su lengua. "

- Rica..rd ... 

Apenas pude pronunciar dije mientras me corría directamente en su boca. Me comió. Mientras me acostaba respirando con dificultad, con el cuerpo cubierto de sudor, se levantó de la cama y empezó a quitarse el bóxer. Una vez que terminó, miré su miembro duro y erecto con una pequeña gota de semen transparente en la punta, tan hermoso, ¿dónde lo llevaba guardado con ese tamaño?. Me quedé paralizada mirando.

- ¿Te gusta lo que ves?

Pregunta al verme mi cara de asombro  subiéndose de nuevo a la cama con una sonrisa en su rostro. 

- ¡Me encanta!

Por fin pude articular palabra, reflejando su sonrisa. Lo empujo hacia abajo y subo encima de él. Acaricié su polla y luego comencé a chuparla, lo cual provocó que se corriera dentro de mi boca y tragué su semen, reconozco que no soy muy amiga de tragarlo, pero en aquel momento me pareció nectar de los dioses, me incliné cerca de su oído y susurré: 

- Te quiero dentro de mí. 

Rápidamente me empujó hacia abajo y se colocó encima de mí de nuevo. 

- Tu deseo es mi orden 

Dijo sonriendo, noté que él esperaba ardientemente esa petición, levantó mis caderas y empujó dentro de mí. Dejé escapar un grito por el dolor repentino. Me miró a la cara preocupado. "

- Continúa ...

Dije mientras una lágrima rodaba por mi mejilla izquierda, obedeció y comenzó a moverse hacia adentro y hacia afuera lentamente al principio, y aumentando constantemente su paso, lentamente el dolor fue reemplazado por puro placer. su polla entró en mi cueva, adueñandose de mis húmedas paredes en cada embate, me sacó de mi misma varias veces. 

- Aiiis.. Augh .... ah .... más rápido ...

Gimo, sin saber muy bien lo que sale por mi boca, no puedo articular palabra, solo que quiero y sigo queriendo más. Obedeció y aceleró el paso. 

- Ya .. casi estoy ...

Dijo entre suspiros 

- Yo tam ...bién ...

 Asentí o dije, ya no se lo que podía articular. Finalmente justo en medio de mi orgasmo, sentí la invasión de un río de semen cálido, que me llenaba, dejó su polla dentro de mí para las descargas posteriores. 

Luego se echó hacia atrás para acostarse a mi lado. Ambos estábamos exhaustos y sudorosos. Giré mi cuerpo hacia él y coloqué mi cabeza en su pecho. Besó mi cabello y envolvió sus manos alrededor de mí. 

-Te amo. 

susurró. 

-Yo también te amo. 

Contesté en un suspiro profundo....



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