domingo, 28 de agosto de 2022

            

Desconocida

Por la noche en aquel tren, rumbo a París,
frente a frente en compartimento, sin hablarte
solo mirándote a los ojos bajo la manta.
-Luego me arrepentí.

En Granada, en un destartalado bar
luces teñidas de rojo y los dos algo bebidos,
y tú ni me miraste.

En las Ramblas en Barcelona,
Embutida en un traje Adlib totalmente blanco, 
me pareciste mas diosa que mujer,
me inhibí y colapsé.

En Madrid, fascinado por tus ojos grises
Apoyada en la barra de aquel sitio siniestro,
mirando fijamente el fondo de tu copa
con tu melena negra alborotada.

En Córdoba tus ojos eran celestes 
me pediste fuego, no lo tenía 
y ya no te vi más,

En la entrada de un concierto 
del Último de la Fila en Barcelona
ataviada con una chupa de cuero,
al salir estabas rodeada de los cantantes
y de gente que reía entusiasmada.

En Madrid, muy de noche,
en andenes diferentes cada cual esperando su metro,
solo una mirada furtiva.

En Barcelona, de madrugada,
esperando nuestro autobús nocturno, 
sin dirigirte incluso, 
ni una frase cortés, 
podía haberte comentado,
acerca de lo fría y húmeda que estaba la noche.

En Salamanca, camino del hotel, 
por fin abriste la boca y me preguntaste,
por un lugar que desconocía 
y en un idioma muy extraño,

Vi que te alejabas lentamente, 
Maldije la vida y mi timidez.

Ahora innumerables veces, 
Te rescato de aquellos lugares,
te llevo a mi imaginación,
caminamos juntos sin saber donde vamos 
y mucho peor, 
sin saber que decirnos mientras allí nos dirigimos

Y sí, de pronto llamas a mi puerta confundida de piso,
me miras en un bar, 
te cruzas en mi camino, 
cada vez distinta pero siempre fugaz
ya no puedo guardar para mis recuerdos
aquella frase que no te dije,
las sonrisas que no me dedicaste,
solo me quedan tus ojos celestes.




domingo, 26 de junio de 2022

¿Qué pasaría si a los 25 años te ves protagonista de una foto que se hace viral y pasas a ser el famoso bebé volador de Turtle Rock?      

Ven con Papa, parece decir la foto, recibe un impulso de mamá, 1995. Turtle Rock, Parque Nacional Joshua Tree, California


Jordan Leads quiere que todos sepan que está viva y bien. Cuando tenía seis meses, se tomó una foto con su familia en Turtle Rock de Joshua Tree: un bebé en el aire, envuelto en un mono púrpura hinchado, arrojado sobre un abismo inquietantemente profundo entre dos masas rocosas. Sus padres, Jeff y Sherry, lanzadores expertos de bebés. 

Esta fotografía apareció en el catálogo de primavera de 1995. También colgaba en el pasillo de la casa donde creció Leads, que ahora tiene veinticinco años. A veces, la gente lo comentaba cuando venían, pero en realidad nunca la desconcertó. Cuando tu casa también cuenta con un enorme garaje para cuatro autos convertido en gimnasio de escalada que tu padre construyó él mismo, y cuando ese mismo padre y sus amigos te crían sobre una roca, todo parece bastante normal, de verdad. Además, adora escalar. 

Hace varios años, Leads vio con sorpresa cómo su foto de bebé cobraba una misteriosa segunda vida, cortesía de Internet. La imagen del bebé volador se volvió viral, recorriendo foros de escalada al aire libre y otras redes sociales. Se convirtió en un meme, el "bebé nacido libre", retocada con Photoshop en todo tipo de situaciones ridículas: volando sobre un gran tiburón blanco, disparando desde un cañón, lanzada como un proyectil en Angry Birds, volando por el espacio.

La gente cuestionó la cordura de sus padres, la autenticidad de la foto en sí. ¿El bebé fue photoshopeado en lugar de una mochila? Si realmente estaban escalando, ¿Dónde estaba todo su equipo? ¿Era eso un portabebés en su espalda? ¿Llevaba zapatillas altas de Reebok? ¿Fueron padres terribles? Leads lo encontró todo tipo de hilarante. Pero sí quería que el mundo supiera que la foto no era un engaño: 

-“Es real y soy yo. Y esa fue mi infancia”.

(aunque quizás no se acuerde de la curiosa forma de superar abismos)

Actualmente, Leads vive en Huntington Beach, California. Ella está en la escuela a tiempo completo, estudiando para ser reportera judicial. Recientemente convirtió una oficina libre con techos de cinco metros de altura en su propio gimnasio de escalada de tres paredes, con la ayuda de su padre, que ahora tiene sesenta años, utilizando asideros que rescataron del gimnasio de rock casero de su juventud.

Leads pasa horas al día escalando. Se podría decir que ocupa la mayor parte del día fuera de casa, en la naturaleza.

-“Todavía voy a escalar con mi papá”, dice Leads, y agrega que los dos acababan de regresar de un viaje a Big Bear. 

-“La escalada mantiene nuestra relación en marcha. Recuerdo siempre querer ser como él, querer quitarme la camiseta como él y sus amigos, estar escalando como ellos. Si puede hacer esto a los sesenta,

Quizás algún día cuando tenga mas años y le cueste saltar de roca a roca ella le devuelva la jugada, lo envuelva en un mono y lo lance a otras manos seguras, para convertirse en el 'anciano volador' en esta vida hay que cerrar los bucles y siempre he pensado que hay grandes similitudes entre el principio y final de la vida. 





jueves, 12 de mayo de 2022



-¡Perdonad! ¿puedo pediros algo?


Estábamos asustados, era la primera vez que íbamos a una playa nudista y nos habíamos resguardado tras unas rocas, para estar un poco a resguardo de las miradas.














De hecho desde que llegamos a Ibiza, E. me había insistido mucho en ir a una playa nudista, de modo que habíamos alquilado una vespa con mi recientemente sacado permiso de moto, cuando eres joven casi todas las cosas son la primera vez, justo lo contrario de cuando estás en el ocaso de tu vida, en que cada experiencia puede ser la última, de modo que nos dirigimos a Santa Margarita justo en el norte, técnicamente era nuestra segunda cita desde que nos conocimos por primera vez en Barcelona y la segunda que yo iba a una playa nudista, lo cuál añadía un cierto morbo en aquel trayecto por carreteras estrechas atravesando la isla, saber que íbamos a vernos totalmente desnudos, por exigencias del 'guión', me alegraba el día, de modo que pulse esa especie de bocina ridícula que tienen las vespas y ella atrapó mi pene por detrás y apretó mientras reía.

- ¡Pito por pito!, tu tocas el pito a la moto pues yo también tengo derecho.

Y así hicimos el recorrido, riendo y tocando ese zumbido, al llegar
a la playa solo había 2 parejas, unos estaban bañándose en el mar
y los otros tomaban el sol, de modo que nos fuimos desnudando hasta quedarnos en ropa interior, me excitaba su forma de mirarme, esperando que me bajase el slip, yo también la miraba a ella, sus tetas son muy pequeñas, redondas pero coronadas por unos  pezones grandes, muy oscuros que estaban totalmente enhiestos, me dieron ganas de tocarlos, pero esta visión hizo que mi pene quedase erotizado por lo que al sacarlo de su alojamiento, pareció como si de un muelle se tratase y quedó a la vista bastante imponente, noté como ella tragó saliva y se bajó sus braguitas blancas, sin perder de vista mi pene que casi la reverenciaba como un junco obediente.

Y esta situación casi mágica se vio interrumpida por la pregunta de esta chica de pelo muy negro y corto, lo que resaltaba sus grandes ojos inquisidores, con una sonrisa preciosa y que llevaba una réflex al cuello, un pequeño trípode en la mano izquierda y un bikini muy moderado de color negro.

-Tu dirás.
-Es que me encanta la fotografía, y me gustaría hacer unas fotos de vuestro cuerpo, aprovechando esta cala tan hermosa, me estaba fijando en esa cabellera afro y ahora con el contraste de tus ojos verdes, tan grandes, creo que tu novia tiene mucha fotogenia, si no os parece mal me gustaría plasmarla en unas fotos, las iba a robar con el teleobjetivo, pero prefiero ser honesta y de paso sugeriros unas poses.

Nos miramos y nos pusimos a reír, primera vez que posábamos juntos para alguien, después de esos halagos quién iba a negarse, de modo que E. (todas estas movidas le encantaban), empezó a posar, la verdad es que con la luz existente en aquella playa, entre las rocas y el contraste con el Mediterráneo los planos quedaban maravillosos, su pelo era el típico afroamericano, ensortijado, negro como el azabache que surgía de su cabeza y parecía no tener fin, por lo que en contraste con la luz sobre sus ojos verdes con el sol, parecía que tuvieran vida propia. Al cabo de varias fotos y una media hora la chica que se llamaba Emma se despidió. 

Se fue con su amiga a unos 80 metros y nosotros seguimos hablando y bañándonos en el mar, el problema es que para meterse en el mismo había que tirarse desde unas rocas y luego salir escalar un poco, lo cuál era bastante fastidioso por el musgo resbaladizo y las piedras un poco afiladas, de modo no era cuestión de entrar y salir, había que permanecer en el agua bastante rato, una de las veces me quedé mas rato en el agua mientras ella disfrutaba tomando el sol, buceando y cogiendo mejillones.
Al salir, mientras gateaba para alcanzar la orilla, apareció la fotógrafa con la reflex y el trípode, pero esta vez estaba desnuda de cintura para arriba, ocupó el poco espacio libre en mi trayectoria, empezó a sacar fotos de nuevo.

- ¿No te importa no?

Se acercó a pedirme permiso de nuevo y me pidió algunas poses mientras se alejaba y se acercaba para ir encuadrando.

-¿Puedo hacerme una foto contigo?
-¡Claro! ¡Ni que fuera famoso!

Buscó el encuadre, configuró la cámara para lanzar las fotos, se quitó la parte inferior del bikini y corrió dando ridículos saltos entre las rocas para abrazarse al pecho y sonreír ante la cámara, lo que yo no contaba es que con tanto trajín me estaba excitando, me hacía sentír incómodo pues cuando uno está desnudo, hay cosas que no se pueden disimular.

Esto la divertía, cada viaje a la cámara con saltitos entre las rocas me estaba poniendo a 1.000 y ella provocaba poses mas íntimas, colocando la mano abierta tocando el muslo, abrazándose o haciendo que yo pasara mi mano por sus caderas desnudas.

Lo siguiente de esta historia fue una cabeza llena de pelo afro y ojos verdes furibundos apareciendo entre las rocas, se fue la concentración de repente. Algo debió olerse la fotógrafa que salió pitando de allí.

-¿Pero se puede saber que estabas haciendo tú ahora con esa tía?

E. Se fue con la vespa, con la ropa y con mi dignidad, ahí descubrí por primera vez que ella tenía un carácter bastante fuerte, mientras me quedé solo en aquella maldita playa.
La fotógrafa me dio la tarjeta de su estudio en una localidad cercana en Barcelona pero preferí no ir nunca a recoger las fotos, aunque me pregunto cuál sería el destino final de las mismas ...







jueves, 28 de abril de 2022

Acabo de ganar una subasta en E-Bay, es la primera vez que participo y gano en una, cuatrocientos euros en una bici, empecé en 50 € fue una experiencia entretenida ver como los beeps de los competidores iban superando mis ofertas ... al final acabó el tiempo y gané, me llegó una felicitación por e-mail. Hasta aquí todo podría ser normal.

Pero hay más ... La bici es de segunda mano, de segundo pie o segundo culo según el modo como analicemos su uso, pero lo paradójico es que no creo que la vaya usar nunca.

Cuatrocientos euros, yo, que para gastarme cien en un móvil estuve comparando tres días por mil páginas de Internet.

¿No os ha pasado? Qué estáis navegando en la Red y veis eso que os gusta tanto, que siempre quisisteis y que es tan fácil comprar porque ya están tus datos ahí, solo tienes que darle a esa sucesión de pestañas tan amigables y brillantes,  que van confirmando poco a poco que ese objeto pronto pasará a tus manos, siguiendo un sendero de confirmaciones, claro, solo después de darle al ENTER al final de todo el proceso, desaparece la euforia y te das cuenta de lo tonto que has sido porque has pagado veinte euros por un 'algo' que no te hace falta, o que en el mejor de los casos utilizaras un vez en la vida, pero toda facilidad para comprar se convierte en suplicio para regresar al punto de partida, nadie al que reclamar, y múltiples e-mails, con unas traducciones que hacen difícil saber cual es el camino inverso.

Pues bueno a pesar de saber todo esto, el error multiplicado por diez, un ejemplo de palpable de estulticia, cuando me pasa esto evito mirarme al espejo pues detecto unas grandes orejas de burro en el lugar de las mías, imagen muy inquietante, es un tema de comprar lo que tú no quieres pero alguien sabe que en el fondo si que deseas.

Pero es que esos ojos (sus ojos), eran más brillantes que los de la dichosa pestaña que te sale en la pantalla y esa sonrisa mucho más llamativa, incluso atrayente diría yo. 

Ella ni me la quería vender (la bici), solo decía que necesitaba una mejor porque cuando subían al monte se quedaba atrás, bueno, yo estaba despistado en aquel momento intentando acariciar con mi mirada las pequeñas pintas grisáceas que salpicaban sus ojos de azul intenso y su sonrisa nacarada, en ningún momento miré ni siquiera la bici y me vine arriba, imaginándola feliz con su nueva bici, ayudada por mis cuatrocientos euros y supongo que en otra sucesiva subasta exitosa.




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