miércoles, 12 de agosto de 2009

-¿Pero? ¿que te has creido? Nuestra primera cita y te presentas con dos mantas. ¡Tendrás cara!

-¿Acaso no te gusta la manta que te he traido?

-Me dijiste que sería la noche más mágica de mi vida y me traes una manta, es la proposición para acostarme con alguien más soez y pretenciosa que me han hecho nunca.


-¡Nooooo!, no es lo que piensas.


-Oohhhh !!!!! ¿Como sabías que íbamos a ver tantas estrellas fugaces?

-Verás juego con una pequeña ventaja, me gusta mirar el cielo, bañarme entre las estrellas, ahora son las diez de la noche, hoy es 12 de Agosto el día que se pueden ver mejor las 'Perseidas', estrellas fugaces entre puntos rutilantes, las famosas lágrimas de San Lorenzo. Son mis poderosas aliadas para seducirte, halos de luz que parecen provenir de la constelación 'Perseo'. ¿Sabías que esta es la noche de los deseos?

-Te voy a decir lo que deseo, a ver si me lo puedes hacer realidad.

-Si me dejas besar esas lágrimas, cumpliré el tuyo.

jueves, 9 de abril de 2009

-Dame un euro

-¿Ehhhh?. ¿Solo un euro?

-Eso bastará, de hecho debiera pagarte yo a ti

-Ni hablar, quiero que me cobres como a los demás.

-¡Antes muerta!. Tu no eres como los demás, no entiendo la mitad de tus palabras, pero me gusta oírte hablar despacio, respetas las palabras, las piensas, y me haces sentir cosas, me siento importante al hacerte feliz.
Normalmente mis clientes me hacen sentir mal, cuando acaban se quedan mudos, como arrepentidos de haber estado conmigo, se visten y se van sin mirarme, o se duermen entonces se me queda un hueco en el pecho, porque me siento utilizada como una colilla ya apagada, me gustaría oírles decir cualquier bobada.

–Yo vengo a comprar tus caricias, no ha enamorarme, quiero romper mi soledad, si te pago solo un euro, no me sentiré bien, habrás pérdido tu tiempo y yo mi dignidad, puedo pagarte bastante más y sería justo hacerlo. Mis lectores empiezan mis libros de poesías y los dejan a la mitad encima de la mesilla, o se aprenden burdamente cuatro frases para recitarlas a sus amadas. Tu me escuchas atenta, con esos ojos tan abiertos, tus caricias son la poesía de mi piel, su precio es infinito.

-Fóllame otra vez y págame infinito entonces.

-¿Sabes? Eres incorregible, me callaré y entonces sin el pago de mis palabras deberás cobrarme lo que es debido.

La puta lo miró divertida.

-Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.....

-¿Tienes contestación para todo eh? pero no pares la poesía, debe escucharse entera.

-Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Neruda

El poeta arrancó a la puta unas lágrimas y sintió como la inspiración se retorcía en su interior al ver como la emoción se adueñaba de aquella cara, y se inundaban aquellos ojos tan abiertos.

Lo que le gustaba de ella, es que era así.

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