sábado, 24 de julio de 2021

 -¿Pero, tú por qué diablos le has invitado? 

Le pregunto a Kevin, borrando mi sonrisa de inmediato y mirándole con toda la rabia capaz que puede mostrar mi rostro.

- Invitado ¿A quién? 

Exasperante, lo dice girando su vista hacia todos lados, haciéndose el despistado, pero él sabe perfectamente de quién hablo.

- ¿A quién va a ser?

Señalo con un movimiento de cabeza que se detiene en un punto, sigue mi mirada, guarda silencio y alzando su mano sonríe y saluda a Alex, que desde el fondo de aquel comedor, nos devuelve el saludo a los dos, con una sonrisa afable levantando su copa.

Alex y yo estuvimos casados tres años atrás, el mejor amigo de Kevin, que es ahora mi recién no estrenado marido, al principio todo fluía con armonía, pero las cosas con Alex se fueron complicaron bastante, por no decir del todo, lejos de la cama discutíamos por todo lo discutible, lo que parecía un cuento de hadas se convirtió en una pesadilla que acabó bastante peor de lo que ambos hubiéramos imaginado. La convivencia era insostenible, de modo que descubrimos que éramos totalmente incompatibles, gustos diferentes, con caracteres distintos... Solo unidos por el sexo, que como válvula de escape, resolvía conflictos de todo tipo, en esos momentos mágicos, dejábamos de discutir, de pelearnos, de ser almas diferentes, reíamos y sabíamos hacernos disfrutar el uno al otro, la paradoja es que la complicidad se acababa al finalizar aquellas 'sesiones' tan placenteras, al día siguiente volvíamos a nuestra 'Guerra de los Rose' particular, llena de malentendidos y reproches.

Kevin me ayudó a superar esos momentos difíciles durante la relación con Alex y los posteriores con la separación. La verdad, no sé qué hubiera hecho sin él... y casualidad o no, el destino quiso que hoy estuviéramos casados.

Ahora, al ver a Alex de nuevo, todo se me revuelve por dentro como meses atrás, cuando casi había conseguido olvidarle... Algo francamente complicado. Sé que las intenciones de Kevin son más que bien intencionadas, queriendo romper todas las lanzas y tensiones, hacer borrón y cuenta nueva para recuperar una amistad con Alex que definitivamente perdimos, incluida la que me unió a él en matrimonio. Yo no quiero separarles a ellos como amigos, pero a mí, francamente, me cuesta mucho hacer como si nada hubiera pasado.  Ese hombre me marcó demasiado en todos los sentidos y su presencia, me mantiene tensa... desde luego no es la persona que más deseo tener presente el día de mi boda.

- Dime Kevin... ¿por qué le has invitado? 

Insisto irritada.

- Porque es nuestro amigo y porque... ¡ Bueno qué más da!

- Kevin, por favor...

Entiendo que Alex ha sido el mejor amigo de Kevin y entiendo que él haya interpretado que lo nuestro pueda ser agua pasada, sin embargo me siento mal, no entiendo como no se ha planteado tan siquiera consultarme algo como esto.

- ¿Me lo vas a contar o qué? 

No suelto fácilmente la presa, le pregunto de otra vez y apretando su mano y cada vez más nerviosa.

- Verás cariño... le he invitado, porque él ha pagado el banquete. 

Me dice con una sonrisa forzada. En ese momento se me cae el mundo encima, no logro asimilar del todo lo que me acaba de contestar, me quedé lívida, es lo último que me esperaba oírle como respuesta.

- Como sea una broma, no tiene ni puñetera gracia. 

Afirmo bajando la voz, casi como una advertencia, estoy muy crispada.

- No es broma, cariño, él es nuestro amigo de siempre, le dije que estábamos pasando un momento complicado y enseguida se prestó a ayudarnos... sabes que está forrado.

- ¡Pero por Dios, Kevin!

- Es un préstamo, cariño... se lo devolveremos... no te alteres, por favor... 

Me contesta besándome nuevamente en la frente.

El vals termina y a continuación suena otra canción, que la orquesta anima con un tema movidito. Todo el mundo se lanza a la pista y entre las cabezas de todos no puedo desviar la mirada de Alex al otro lado del salón de banquetes.

Kevin ha salido a bailar y yo me quedo sentada un rato, intentando asimilar tantas emociones juntas. Le observo tan feliz, tan radiante, que quiero olvidar cualquier tipo de problema, incluso estoy haciendo acopio de fuerzas por olvidarme por completo que nuestras vidas de casados comenzarán nada menos que en la cola del paro, sin embargo, somos felices, nos queremos y sabemos que saldremos de esta, pero si empezaba a olvidarme de nuestros problemas económicos, ahora la presencia de Alex, ha vuelto a dejarme preocupada. ¿Qué contorsionismo del destino nos hace haber recurrido precisamente a él?

Lamentablemente todo se nos ha complicado en los últimos meses, pues en poco tiempo ambos hemos perdido nuestros respectivos trabajos por culpa del COVID.  A punto hemos estado de suspender la boda en varias ocasiones, a pesar de tener todo apalabrado desde hace tiempo. Ahora se a quién pidió Kevin el préstamo a última hora, y se quién nos ha permitido poder celebrar nuestro enlace en la fecha pactada.

Observo a todos: Mis padres, los suyos, mi familia, los amigos... toda los invitados que nos rodean. Me siento alegre de verme entre toda la gente que quiero ...

Termina la canción y comienza  a sonar otra, esta vez una lenta, cuando de repente veo a Alex de pie a mi lado, estirando su mano e invitándome a bailar el tema. Mi primera negativa no le echa para atrás

-¿Qué un bailecito por los viejos tiempos?

Susurra, girando su cabeza, acercándola a mi oído. Cuando apenas intento pronunciar un "no, Alex... por favor", él ya ha tirado de mí y agarrando mi cintura me ha llevado casi en volandas hasta el centro de la pista de baile, solo me quedaba pedir ayuda para no bailar con un invitado y menos el día en el que yo soy el objetivo de todas las miradas, hubiera sido imposible resistirse su fuerza y altura, además con el empuje inicial ya llevaba una inercia, de modo que solo me quedaba dejarme llevar, además, no quiero ser grosera, pero el resultado final es que cuando quiero darme cuenta estoy en la pista agarrada mi odioso ex-marido. Alex baila mucho mejor que Kevin que es muy patoso, hace fácil seguir el ritmo, es de esas personas que maneja bien a su pareja con la fuerza y coordinación exacta, en uno de los movimientos, el cuerpo de Alex se ha pegado al mío y pero yo aun sigo con los ojos a Kevin, suplicándole que me rescate, preguntándole con la mirada.

-¿Por qué me haces esto?

Pero es la voz de Alex, la que me vuelve a la realidad y me hace recordar ese sonido, esa voz grave que tanto me hechizaba, lástima que Kevin no la tenga igual.

-¡Hola de nuevo!

Sostiene mi mano firmemente y mi cintura con su otra mano mientras nos adentramos entre el resto de invitados, siempre supo llevarme con su habilidad, hasta el punto de saberme manejar como una virtuosa bailarina que definitivamente no soy, pero a su lado, resulta tan fácil... Se arrima más a mí, me mira fijamente a los ojos de esa forma con la que me ha transmitido miles de sensaciones años atrás.

- ¡Veo que sigues tan guapa como siempre!

Dice susurrando con sus labios apoyados literalmente en mi cuello, de modo que noto las vibraciones sobre los tendones del cuello. No contesto, no pienso darle ese placer, apenas puedo pronunciar palabra. Era ya más de un año sin verle y ahora me tiene entre sus brazos en ese baile lento... En pleno baile de mi boda...

- Alex, Kevin me ha contado lo del préstamo... pero...

No me deja terminar la frase. Apoya su dedo índice entre mis labios impidiendo que termine mi frase, siento el calor de su dedo y mi mente me lleva al recuerdo de cuando jugábamos a comernos, cuando yo me deleitaba lamiendo esos maravillosos dedos...

- La novia más guapa del mundo y eso es lo que importa. 

Me repite el muy embaucador, como un ronroneo mientras percibo sus tibios labios rozando mi cuello.

- Alex, te lo devolveremos muy pronto.

Le corto, intentando no ser arisca, pero siendo lo suficientemente clara, para que entienda que esto es pasajero, que pronto se va a arreglar y que quiero borrarle de mi vida para siempre.

- No hay prisa, sabes que no tengo problemas por eso.

Contesta condescendiente, con esa sonrisa abierta pero cargada con aires de superioridad.

- Te prometo que te lo devolveré. Hemos sacado pasta de los invitados y seguramente consiga un empleo muy pronto

Insisto azorada, para que entienda lo poco que me gusta que haya sido él nuestro improvisado prestamista.

- Sois mis amigos y entre amigos nos hacemos favores ...

  


Se adivina la continuación, ¿no?¡Malpensados! 

Parte III


4 Asuntos :

Erik dijo...

Que va...

Clip dijo...

jajajaja habrá que darle forma !!

Albada Dos dijo...

Ese matrimonio empieza muy mal, no llegará a los tres años que llegó a durar el de Alex. Quien pro cierto, es un cabrón, porque vaya boda que le da a la pobre :-)

Un abrazo, y que vivan los novios:-)

Clip dijo...

Este matrimonio empieza con una certeza.
Un abrazo para ti y que vivan los novios en general ;)