lunes, 15 de agosto de 2016

Durante horas había sido visto robando paraguas en varios establecimientos. Es un hombre diferente a todos por ser demasiado normal, totalmente vestido con un elegante traje gris y con un bombín de fieltro negro que deja en penumbra parte de su rostro.
Parece ser que el objetivo de tal acto criminal era regalárselos a una tal M. con una sonrisa plena de satisfacción. Según el testimonio parece ser que le dijo literalmente: 

-Te entrego estos paraguas para violentar a la lluvia y a la tristeza de mis ojos lluviosos. 

Y luego desaparecería entre las sombras y los reflejos de un día mojado.

En realidad E. es un escritor en busca de una historia y una musa que le otorgue la magia que sólo una musa (o cierto estado) puede dar y M. es una musa que vaga perdida en busca de un escritor que la haga vibrar. 
Tanto M. como E. necesitan de los poemas que no son capaces de escribir. Narrar con prosa exquisita las historias de desamores de las que nunca se apartarán, de tristeza y la soledad que ahora abrazan, de los pasos que damos en pos de nuestras profundidades, buscándonos en habitaciones oscuras y cerradas.
  
Por este hecho es llamado a declarar ante el comité de escritores y después de oír atentamente los testimonios, deciden expulsar a E. de la asociación de escritores y prohibirle para siempre la entrada al rincón de la escritura. 
Sus lloros, súplicas y alegaciones de ignorancia no le sirvieron en este caso, ya no podría escribir mas, se acabó para el la inspiración.

A pesar de todo E. sigue sin éxito intentando escribir delante de una hoja blanca de papel pero solo le salen 3 frases:

"M. apoyada en la ventana viendo como sus sueños se ahogan entre lluvia ..... Nota como suavemente las nubes intentan levantar su falda."

En algún lugar M. bajo un paraguas regalado por un desconocido, siente un escalofrío que le recorre toda la espalda.




martes, 9 de marzo de 2010

Estaba aterido de frío, exhausto, allí donde le dejó, a resguardo bajo el puente, su cuerpo temblaba por las cuchilladas del agua helada entre sus ropas.


-¿Pero aún estás ahí?

-No he tenido valor para salir de aquí sin algo para guarecerme

Una racha de viento huracanada, había quebrado miles de paraguas al mismo tiempo, al unísono, miles de improvisadas cometas redondas de infinitos colores con varillas partidas, se alzaron entre los grises y mojados edificios.

Luego la nevada, cabezas y cejas blancas y escalofríos de la nieve escurriéndose por los cuerpos aún calientes.

Solo un hombre de extraña habilidad, dominó su paraguas evitando el caos, el antiguo paraguas se dobló como un junco pero recuperó su forma. De nada le sirvió .....

Los ojos grandes y suplicantes de aquella mujer que luego resultó ser cantante, al borde de una conferencia de prensa vital para su incipiente carrera.

-Si me dejaras el paraguas ....lo necesito para mi peinado nuevo.




. . . o o o O o o o . . .


-Pídeme lo que quieras, me has solucionado la vida.

-Pues .... dedícame una canción.

-Vale, pero eso será luego, ahora te vienes conmigo.






En una fría noche de invierno, en una acogedora cabaña de madera entre sábanas limpias de hilo antes de hacer el amor suavemente, se compuso una de las más deliciosas canciones de amor jamás escritas:


'night of broken umbrellas'


. . . o o o O o o o . . .




Desde entonces en las noches más desapacibles de la ciudad, aparecen hombres solícitos con sus grandes y oscuros paraguas protectores.

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