¿Acaso me enseñarías tu a mi a vivir sin ti?
Lo intentaste, me hiciste creer que no me amabas, casi lo consigues, fué duro lo reconozco, pero tu sola no eres suficiente, no tienes la más mínima fuerza para hacerlo,
mis sentimientos hablan por si mismos, contradicen tus gestos.
Ahora, necesito otros ojos más grandes para llorar, otra boca que me obedezca y que no se cierre para gritar tu nombre, otro corazón mas potente para sufrir y quizás mas años de mi existencia ...
¿Busca otra amiga? decias en el otro post,
cualquier persona que coloque en tu lugar,
queda pequeña de inmediato, aún te coloca mas alto en el altar que te he construido, por lo tanto esa solución queda descartada de por vida, aunque sea un mujeriego según tus últimas palabras.
¿Entregarme a Soledad?
No hay mas solución, pero la tristeza me invade y no puedo luchar contra ella, tarde o temprano abro los ojos y me veo a mi mismo fingiendo.
La única solución, es la que has escogido tu también
..... escribir sobre mi y describir mi propio estado interior y ya ves el resultado, cartas paralelas escritas casi al mismo tiempo y que se cruzan frenéticamente, ansiosas se esperan la una a la otra y se contestan asi mismas.
Todo antes que olvidarte del todo.....
"El viernes por la noche robasteis la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero no obtendréis mi odio. No sé quiénes sois ni lo quiero saber, sois almas muertas. Si ese Dios por el que matáis nos ha hecho a su imagen, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón.
No os haré este regalo de odiaros. Vosotros lo habéis buscado y sin embargo responder a vuestro odio con mi cólera sería ceder a la misma ignorancia que ha hecho de vosotros lo que sois. Vosotros queréis que yo tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados, que sacrifique mi libertad por la seguridad.
Habéis perdido. El mismo jugador sigue jugando todavía.
La he visto esta mañana. Por fin, después de noches y de días de espera. Estaba tan hermosa como cuando se marchó el viernes por la noche, tan hermosa como cuando me enamoré perdidamente de ella hace más de 12 años.
Por supuesto que estoy devastado por el dolor, os concedo esta pequeña victoria, pero esta durará poco. Yo sé que ella nos acompañará cada día y que nos reencontraremos en ese paraíso de las almas libres al cual no accederéis jamás.
Somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. No tengo más tiempo para dedicaros, debo reunirme con Melvil, que se despierta de su siesta. Tiene 17 meses apenas, va a tomar su merienda como todos los días, después vamos a jugar como todos los días, y toda su vida este niño os hará la ofensa de ser feliz y libre. No, tampoco tendréis su odio".

Etiquetas: carta

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